miércoles, 13 de enero de 2010

Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel


Título: Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel (Coco avant Chanel)
Director: Anne Fontaine
Intérpretes: Audrey Tautou, Benoît Poelvoorde, Alessandro Nivola, Marie Gillain
Año de estreno: 2009

Francia tiene dos heroínas contemporáneas por excelencia, mujeres salidas del fango de la sociedad que alcanzaron la cumbre del éxito, cada una en su campo. Esas dos mujeres son Edith Piaf y Coco Chanel. Curiosamente, la nación más chovinista de Europa ha tardado bastante en sacar una película que narre la vida de la segunda de ellas, aunque conociendo su trayectoria vital, puede no resultar tan extraño. Saben muy bien qué ensalzar.

Esta película, cuyo larguísimo y cursi título español (el original, "Coco antes que Chanel", me parece más elegante y preciso) narra la vida de Gabrielle Chanel desde el abandono en un orfanato por parte de su padre hasta su éxito como diseñadora, centrándose en su juventud, época en la que fue amante ("irregular", como se les denominaba en aquella época) de dos hombres: el hedonista y caprichoso Étienne Balsan y Arthur Capel, un británico del que estuvo enamorada toda su vida. En su hora y tres cuartos se desarrollan ambas relaciones, dejando caer pinceladas en las que se trata de reflejar cómo la joven va forjando el estilo que, una vez instalada en su sombrerería en París, da a luz al inmortal estilo Chanel.

Las comparaciones son odiosas, pero no puedo evitar hacer una entre esta película y La vie en rose. Lamentablemente, Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel sale perdiendo: es muy lenta, narra sucesos que parecen intrascendentes y la parte que podría haber despertado más interés, que es la manera en que se abre paso como diseñadora, es resuelta en apenas unos minutos, muy bien rodados, eso sí, pero a todas luces escasos. Acaba convertida en un drama sensiblón acerca de la típica joven que desea ser diferente y llama la atención a causa de ello, todo esto aderezado con bastante sexo no visto sino sugerido: a fin de cuentas, Coco sólo es una "irregular".

Audrey Tautou realiza, como siempre, un trabajo excelente, y aunque está bien caracterizada, no acabo de verla como Chanel, tal vez porque es bastante más guapa que la verdadera Coco. La historia resulta bastante edulcorada; en resumen, es poco fiel y además, demasiado lenta.

Puntuación: 5

domingo, 10 de enero de 2010

La isla de las cabezas cortadas


Título: La isla de las cabezas cortadas (Cutthroat Island)
Director: Renny Harlin
Intérpretes: Geena Davis, Matthew Modine, Frank Langella, Maury Chaykin
Año de estreno: 1995

El último día de mis vacaciones de Navidad va acompañado por una de esas películas míticas en televisión, que paradójicamente fue concebida como una superproducción, mas su difusión en cines fue un rotundo fracaso, si bien actualmente se cita como una de las legendarias del género del cine de piratas: La isla de las cabezas cortadas.

La protagonista es Morgan Adams, la atractiva hija de un pirata llamado Harry "el Negro", que tras la muerte del mismo se lanza a la búsqueda de un fastuoso tesoro ubicado en una isla que no aparece en las cartas náuticas: la isla de las cabezas cortadas. En su aventura contará tanto con fieles aliados, entre los que destaca su esclavo William Shaw, un embustero ladrón, como con acérrimos enemigos, liderados por su propio tío, Dawg Adams.

El director y productor, que además en aquella época estaba casado con la actriz protagonista, pagó cara su ambición de resucitar un género ya agotado, un género que de hecho tan sólo se vería resucitado pasado el año 2000 gracias a Disney y a su fructífera saga Piratas del Caribe. La isla de las cabezas cortadas es una producción pretenciosa, en la que se invirtió mucho dinero y el director quiso que se notase: persecuciones, explosiones, tiroteos, piratas balanceándose sobre el vacío... Los fuegos de artificio, como yo los llamo, no logran enmascarar a unos personajes bastante planos y estereotipados; quizá el caso más grave sea el del antagonista, al que se le podría haber sacado bastante más partido. Y por si los efectos especiales no fuesen lo bastante llamativos, Harlin se encarga de recalcarlos con numerosas secuencias a cámara lenta, que acaban resultando repetitivas.

Aunque La isla de las cabezas cortadas es, sin duda, una película entretenida, no deja de tener un tufillo a TV movie bastante triste. Y es que, en el fondo, es cutrilla.

Puntuación: 6

sábado, 9 de enero de 2010

Love Story


Título: Love Story
Director: Arthur Hiller
Intérpretes: Ali MacGraw, Ryan O'Neal, John Marley, Ray Milland
Año de estreno: 1970

Aunque me encantan las películas extrañas que dan qué pensar, y también las de acción a raudales con peleas de coreografías imposibles, de vez en cuando me sale esa vena romántica que se suelo limitar a la lectura y veo peliculones con historias de amor de llorar, sólo que yo no lloro (y prometo que soy la única persona que conozco que no lloró con El diario de Noah, la mayor causa cinematográfica de sequía ocular del mundo). Además, como amante del séptimo arte que soy, me vi impelida a ver este clásico del género.

Love Story, que hace gala de un título tan poco original como efectivo, narra la conmovedora historia de amor entre Oliver y Jennifer, una pareja desigual: él es el heredero de una adinerada familia y su apellido da nombre a un pabellón en Harvard; ella es única hija de un humilde pastelero viudo. Tras conocerse y comprobar que, al contrario de lo que podría parecer, se atraen, deciden contraer matrimonio en oposición a la opinión del padre de Oliver, que aspira a algo muy distinto para su hijo. Aunque la pareja logra superar las dificultades económicas, una última prueba les enfrenta al destino.

Love Story se basa en una novela que no nació como novela, sino precisamente como guión cinematográfico. No obstante, el escaso interés que despertó en los productores de Hollywood llevó al autor, Erich Segal, a reconvertirlo en la novela que se convirtió en un best-seller, de modo que los estudios se interesaron por el argumento. Cuando la película se estrenó, se convirtió en un instantáneo taquillazo, si bien no estuvo exenta de críticas por el lenguaje de los protagonistas (no dicen nada fuerte, pero ya se sabe cómo son los americanos para estas cosas) y la propia historia, que muchos han considerado ñoña y tópica. Pero más importantes que los críticos son los espectadores: en 2002, Love Story fue escogida la novena mejor película de amor de todos los tiempos en la encuesta realizada por el American Film Institute (AFI), superada por Casablanca, Lo que el viento se llevó, West Side Story, Vacaciones en Roma, Tú y yo, Tal como éramos, Doctor Zhivago y ¡Qué bello es vivir! La frase más emblemática de la película, "Amar significa no tener que decir nunca lo siento" ocupa un nada desdeñable decimotercer puesto en la encuesta de las cien mejores citas de cine, también realizada por la AFI.

Leí el libro hace bastantes años, no recuerdo exactamente cuántos, pero más de siete, sin duda. En su momento no es que me marcara precisamente, si bien se me quedaron grabados a fuego ciertos pasajes, lo cual, teniendo en cuenta que leo bastante, no está nada mal; uno de ellos fue en el que se pronuncia la famosa frase arriba citada. En comparación, la película resulta mucho más conmovedora, toca más la fibra que el libro, que resultaba algo soso, lo cual es comprensible si tenemos en cuenta los orígenes de la trama como guión. El trabajo de los actores es bueno, aunque en mi opinión su fama se debe más al halo mítico que tiene esta película que a su propia actuación. Love Story catapultó a los dos protagonistas a la fama, pero también a los bajos fondos de la misma: sólo he visto otra película protagonizada por uno de ellos, Luna de papel (en la que aparecen Ryan O'Neal y su hija Tatum; ella ganó el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria con tan sólo diez años de edad), de manera que no puedo asegurar ese descenso a los infiernos al que se vieron arrastrados tras el éxito masivo de Love Story. En cualquier caso, a mí la película me gusta. ¿Que es ñoña? Pues claro que sí. ¿Qué película romántica que se precie no lo es?

Puntuación: 7

jueves, 7 de enero de 2010

Cómo robar un millón


Título: Cómo robar un millón (How to steal a million)
Director: William Wyler
Intérpretes: Audrey Hepburn, Peter O'Toole, Hugh Griffith, Charles Boyer
Año de estreno: 1966

La afición de un miembro de mi familia por la actriz Audrey Hepburn nos ha llevado a amasar una colección de títulos protagonizados por ella entre los que destacan sus títulos más emblemáticos, pero también joyitas de menor resalte, como la última adquisición, Cómo robar un millón. Esta película, fresca y divertida, cae en varios tópicos pero no deja de resultar entretenida.

Nicole Bonnet es la honrada hija de un excéntrico millonario que se dedica a falsificar obras de arte, que un buen día ve cómo la pieza más valorada de la colección familiar, una Venus de Benvenuto Cellini, es requerida por un museo para su exposición. Sólo hay un problema, que los Bonnet se guardan mucho de declarar: la escultura es tan falsa como el resto de obras de arte que hay en la casa. Sin embargo, no es eso lo que quita el sueño a Nicole, sino un ladrón de arte de aspecto bastante aristocrático llamado Simon Dermott que aparece una noche en su casa, le tira los tejos y consigue escabullirse. Poco después, padre e hija reciben una nefasta noticia: para asegurar la Venus, valorada en un millón de dólares, debe ser sometida a una serie de exámenes técnicos que dejarían al descubierto el falso origen de la pieza. De modo que, para evitar las represalias legales, a Nicole sólo se le ocurre una solución: robar la estatua.

Audrey representa un papel que se me antoja muy similar al de Charada, con la diferencia de que en esta película, ella era mayor que el galán de turno, si bien no lo parece porque aparece tan mona como siempre. Sus dotes cómicas quedan al descubierto, al igual que las de Peter O'Toole, gracias a los ingeniosos diálogos que perlan el largometraje con frases de lo más ocurrentes. Aunque hay química entre ellos, hay escenas románticas que resultan algo forzadas, por ejemplo la primera, si bien es cierto que podría ser resultado de un doblaje mediocre.

La calidad de rodaje es buena, sobre todo gracias a la belleza de los exteriores parisinos en los que está rodada, algo que contrasta cuando los personajes toman un vehículo, el que sea, y el fondo grabado se nota demasiado, pero son gajes del Hollywood de la época que le aportan un encanto adicional a las películas.

En general, Cómo robar un millón es una película muy entretenida y agradable, no de las primeras que nos vienen a la cabeza al pensar en Audrey Hepburn pero nada desdeñable al revisar su filmografía.

Puntuación: 8

miércoles, 6 de enero de 2010

La mansión Glass


Título: Los vampiros de Morganville I: La mansión Glass
Autor: Rachel Caine
Año de publicación: 2006
Editorial: Versátil

Mi afición por los vampiros, que se aprovecha de los numerosos libros que se publican últimamente, me empujó a hincarle el diente al primer volumen de una saga larga y exitosa en Estados Unidos: Los vampiros de Morganville, que ya cuenta con siete libros en su país de origen y que tiene planificada la publicación de un octavo y un noveno en este año recién estrenado. ¿Y qué tiene La mansión Glass que lo diferencie del resto? ...Pues no mucho, o sí, depende de gustos.

La historia se desarrolla en Morganville, Texas, una pequeña ciudad universitaria en la que los seres humanos viven sometidos por los vampiros y se ven obligados a pagar tributos a cambio de protección. Allí estudia Claire Danvers, una superdotada de dieciséis años que va a la universidad y sufre los abusos de la pija mala de turno, en este caso una gamberra violenta llamada Monica Morrell. Su vida da un brusco giro cuando llega casualmente a la mansión Glass, un caserón habitado por tres jóvenes llamados Michael, Shane y Eve que tienen una cosa en común: todos odian a los vampiros.

La novedad de esta saga es que, para variar, los vampiros son los malos. Por lo demás, no puede decirse que se trate de una gran novela. Los personajes están bastante estereotipados y el término "magia" aflora más veces de las deseables en esta clase de novelas, en las que, vale, suceden cosas paranormales, pero la magia suele quedarse al margen. No obstante, cuenta con fragmentos de narración aceptables y cuenta con un final que, al igual que las Crónicas Vampíricas de L. J. Smith, está pensado para crear una saga. Es entretenido sin resultar una maravilla.

Puntuación: 6

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Avatar


Título: Avatar
Director: James Cameron
Intérpretes: Sam Worthington, Zoë Saldaña, Giovanni Ribisi, Sigourney Weaver
Año de estreno: 2009

Por fin, después de tanto tiempo, la película más esperada de Hollywood ha llegado a la gran pantalla, avalada por toda clase de críticas y demás fuegos de artificio. Y como a veces somos un poco borregos, picamos en la golosina de esa novedosísima técnica de 3-D que James Cameron ha estado desarrollando durante doce años y todo eso.

Antes de continuar, me gustaría puntualizar que, personalmente, ya había visto películas en 3-D. Vale que no pasaban de ser los típicos documentales que ponen en el IMAX, pero sabes por donde van los tiros, te conoces la historia de las gafas de cristales verde y rojo y todo lo demás. Por eso, cuando me enteré de que por la historia del 3-D te clavaban cuatro euros más en la entrada, me planteé no ver Avatar. Más que interés genuino por la película, lo que tenía era curiosidad. No obstante, al final acudí, claro.

La historia se desarrolla, donde todo el mundo sabe ya, en un satélite llamado Pandora, donde los seres humanos se dedican a extraer un mineral de propiedades combustibles. Hasta allí viaja Jake Sully, un ex-marine lisiado, para ocupar el puesto de su difunto hermano gemelo dirigiendo un avatar, es decir, el cuerpo de un indígena de Pandora, a través de una serie de conexiones mentales. Estos indígenas, llamados na'vi, son humanoides de unos tres metros de altura y piel azul, entre otras características físicas de lo más peculiares. Decidido a cumplir su misión, los planes de Jake se vienen abajo cuando comienza a sentirse a gusto con su nuevo cuerpo, conoce a los na'vi desde dentro y se enamora de su princesa, Neytiri.

Del argumento poco se puede decir, salvo que no rebosa originalidad precisamente, y eso que yo soy la gran defensora de los tópicos: estoy plenamente convencida de que un argumento clásico, bien llevado, puede tener muy buenos resultados. No obstante, la historia de Avatar me recordaba constantemente a los de Pocahontas y Tarzán, ambas de Disney. Es una película larga (casi tres horas) que en ciertos puntos puede resultar hasta predecible, en ningún momento sucede nada que no te esperes; antes de la "batalla final", sabes quién va a morir. Los personajes son también clásicos, pero están bien llevados, sobre todo la científica Grace Augustine. Además hay uno de ellos, el coronel Selfridge, que resulta de lo más cansino en su superación progresiva de leyes naturales que tenían que haberle dejado K. O. bastante antes.

En resumen, que la espectacularidad se la reservan para el aspecto estético. Avatar cuenta con una fotografía maravillosa y un colorido espectacular, lástima que todo sea de mentira porque la orografía de Pandora es completamente irreal. El apartado estético es muy agradable y podría decirse que casi merece la pena, pero sabes lo que vas a ver y, yo, francamente, me esperaba algo más. El famoso 3-D no es distinto al de los documentales del IMAX y tan sólo se aprecia la diferencia cuando aparecen cosas flotando, que se ven superpuestas y parecen reales, y por otra cosa: el dolor de cabeza con el que salí del cine.

No diré que es una mala película porque no sería cierto, la verdad es que es entretenida y agradable de ver, pero recomiendo su visionado en HD o incluso 2-D, que puede que hasta se aprecie mejor el colorido. El resultado global no es ni bueno ni malo, tan sólo ha sido magnificado por las campañas de promoción. Personalmente, no me ha parecido tan espectacular como Titanic.

Puntuación: 6

domingo, 20 de diciembre de 2009

Los mundos de Coraline


Título: Los mundos de Coraline (Coraline)
Director: Henry Selick
Intérpretes (voces): Dakota Fanning, Teri Hatcher, John Hodgman, Keith David

Año de estreno: 2009


Detesto que las distribuidoras se pongan de acuerdo para dedicarse a estrenar películas justo en la época de exámenes finales. Por esa razón me perdí Coraline cuando estuvo en cines, y no he tenido ocasión de verla hasta ahora. Se trata de una película que he recibido con muchísimas expectativas por tratarse de otra obra del director de Pesadilla antes de Navidad, una de mis películas preferidas cuando era pequeña.

¿Qué se puede decir del argumento de esta película que no se sepa ya? La protagonista es Coraline Jones, una niña de once años de edad que se traslada junto a sus padres a una antigua casa de alquiler conocida como Pink Palace. Coraline se aburre horrores en su nuevo hogar: sus padres no le hacen el menor caso, sus vecinos están chalados y el único niño de su edad es de lo más rarito. No obstante, Coraline realiza un apasionante descubrimiento cuando, para entretenerse, se dedica a contar el número de puertas de la casa, pues se topa con una de ellas que está sellada con el papel de la pared y tapiada. Sin embargo, durante la noche, Coraline encuentra la manera de atravesarla, y llega a un mundo en el que todo es exactamente igual que el que conoce, salvo porque la comida es más rica, los juguetes son más divertidos y las personas tienen botones en lugar de ojos. Y, por supuesto, porque la esperan sus Otros Padres, que desean que se quede con ellos para siempre... a cambio de un pequeño sacrificio: que se deje sustituir los ojos por sendos botones.

En mi opinión, Coraline puede parecer una película infantil, pero posee un trasfondo bastante inquietante e incluso terrorífico que puede llegar a asustar a los más pequeños. El argumento esconde una sabia metáfora que nos alienta a valorar lo que poseemos; podría traducirse como el clásico refrán "más vale malo conocido que bueno por conocer". Aunque no me he leído la novela, puedo sospechar que sus ciento sesenta páginas han sido adaptadas con bastante fidelidad en la hora y cuarenta minutos que abarca el filme.

En el campo técnico, Coraline exhibe un magnífico nivel en lo referido a la animación en stop-motion, dando un aspecto de lo más realista a detalles complejos como el agua. Estéticamente, Coraline resulta muy grata de ver, sobre todo gracias a la dicotomía entre el desvaído mundo real y el colorido Otro Mundo, que personalmente me recuerda a El mago de Oz, con Kansas en blanco y negro y Oz en un Technicolor casi chirriante, pero no por ello desprovisto de encanto.

Puntuación: 7