Mostrando entradas con la etiqueta Cine alemán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine alemán. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de noviembre de 2013

Felidae

Título: Felidae
Director: Michael Schaak
Intérpretes (voces): Ulrich Tukur, Mario Adorf, Klaus Maria Brandauer, Mona Seefried
Año de estreno: 1994

Resulta sorprendente lo mucho que pueden llegar a cambiar tus hábitos cuando dejas de de vivir con la gente con la que vivías antes. Ahora que vivo con amigos en vez de con mis padres, veo películas que ni se me habría pasado por la cabeza ponerme a ver yo sola, o que ni siquiera sabía que existían. Es el caso de Felidae, una curiosa película de animación realizada en Alemania y la más cara hecha en dicho país en el momento de su estreno. A pesar de todo, es muy poco conocida; lo que hace no ser Disney...

El protagonista de Felidae es Francis, un gato doméstico que se traslada con su dueño a un nuevo vecindario donde le sorprende la existencia de una serie de cruentos asesinatos de gatos aún sin resolver. Con la ayuda de Barbazul, otro gato del barrio, Francis investiga los crímenes para tratar de averiguar quién ha podido cometerlos y, ante todo, por qué. A medida que avanzan sus investigaciones, Francis se sumerge en los secretos del barrio, en la siniestra historia del científico que vivió años atrás en la casa de su amo y en la conexión entre mitos, ciencia, sexo y muerte.

Aunque los protagonistas de Felidae sean animales, una de las señales de identidad de Disney y otros estudios de animación que se aventuraron a sacar películas infantiles en los años noventa, no se trata de una película que se pueda poner a los niños. Está llena de gatos abiertos en canal, sangre y vísceras, referencias sexuales muy explícitas y las terroríficas pesadillas de Francis, elementos que hacen de Felidae una auténtica rareza con la capacidad de sorprender gratamente a cuantos aficionados a la animación se topen con ella. Con una trama propia de películas un tanto tópicas para adultos y de imagen real, Felidae tiene la virtud de que sus felinos personajes le den un carácter muy especial.

Puntuación: 6

lunes, 21 de enero de 2013

El cielo sobre Berlín

Título: El cielo sobre Berlín (Der Himmel über Berlin)
Director: Wim Wenders
Intérpretes: Bruno Ganz, Otto Sander, Solveig Dommartin, Peter Falk
Año de estreno: 1987

Últimamente tengo la sensación de que ya no veo cine "culto" ni películas de gran calado como lo hacía durante mis años de Universidad. En general veo menos películas, a pesar de mi reducido horario laboral, y me siento en deuda conmigo misma cuando se trata de películas de géneros que excluyan la acción y la comedia. Fue eso, en parte, lo que me inspiró para hincarle el diente a una película de culto en Alemania, de las últimas que se rodaron en la RFA y que tenía pendiente desde que oí hablar sobre ella este verano en Berlín.

Damiel y Cassiel son dos ángeles incorpóreos y eternos que vagan por Berlín observando a sus habitantes, visibles únicamente para los niños. Durante sus reuniones diarias, ambos reflexionan acerca de lo que significa ser mortal y experimentar vivencias que a ellos les están vedadas; de los dos, Damiel es el que más se plantea estas cuestiones, sobre todo tras enamorarse de una solitaria trapecista llamada Marion.

La trama de El cielo sobre Berlín se cuenta rápidamente, ya que la mayor parte de la película es contemplativa, y vemos a los ángeles caminar entre los humanos escuchando sus pensamientos; a lo largo de la película, en distintas secuencias, la voz en off de Damiel recita un largo poema de Peter Handke que versa sobre la diferencia entre la infancia y la edad adulta. Así, gran parte de las dos horas de metraje son largas secuencias en las que los dos ángeles observan, sin juzgar, a los habitantes de la ciudad; Wenders realiza al mismo tiempo una reflexión acerca del pasado y el presente de Berlín, que en aquella época vivía sus últimos meses como ciudad dividida, aunque entonces nadie lo sabía.

La película se recrea en planos de la ciudad filmados en un delicado blanco y negro que muestra el punto de vista de los ángeles; el delicado aspecto visual es el resultado del filtro que empleó el anciano director de fotografía Henri Alekan: una media de seda que perteneció a su abuela. Ciertas secuencias, rodadas en color, muestran el mundo tal y como es en realidad, cuando los ángeles no están presentes. El resultado es de un gran lirismo y gran belleza poética, un verdadero testigo de una ciudad en un momento muy determinado.

La historia de El cielo sobre Berlín concluye en la secuela, ¡Tan lejos, tan cerca!, que estoy deseando ver.

Puntuación: 9

domingo, 5 de febrero de 2012

Somos la noche

Imagen de Wikipedia
Título: Somos la noche (Wir sind die Nacht)
Director: Dennis Gansel
Intérpretes: Karoline Herfurth, Nina Hoss, Jennifer Ulrich, Max Riemelt
Año de estreno: 2010


Desde que se estrenara la película Crepúsculo en 2008, tenemos vampiros hasta en la sopa. Por suerte, a algunos les ha venido bien este empujón. Uno de ellos es Dennis Gansel, un director alemán que redactó un primer esbozo para una película de vampiros allá por 1999. El proyecto parecía destinado a no llegar a ver la luz, pero entre el boom de Crepúsculo y el éxito de su película La ola, Gansel acabó logrando realizar esta magnífica película. Aunque es justo matizar que sus vampiros no tienen nada que ver con los de la película de Catherine Hardwicke...

Louise, Charlotte y Nora son tres vampiras que viven en Berlín. Sus noches transcurren en un frenesí de sangre, sexo, drogas y cualquier otro placer que decidan consentirse. No obstante, Louise, la más anciana de las tres, tiene un deseo al que no piensa renunciar: dar con la persona indicada para ella, su amor verdadero. Y ésa parece ser Lena, una joven delincuente perseguida por la policía después de birlarle la cartera a un individuo al que se disponían a detener. Desorientada y atrapada en una vida que odia, Lena acaba entrando en un club donde una atractiva mujer le muerde el cuello, convirtiéndola en una persona nueva: es más atractiva, sus heridas sanan más rápido, no puede exponerse a la luz del sol y posee poderes que desafían las leyes de la Física. Esto debería significar un cambio positivo, pero cuando Lena descubre que se está enamorando de Tom, uno de los policías que la persiguieron, su privilegiada vida como vampira amenaza con convertirse en una maldición.

Una de las cosas que más me gustó de Somos la noche (he decidido utilizar la traducción literal del título aunque no exista un ídem "oficial" en español, ya que la película sólo se vio en el Festival de Sitges del año 2010) es que en ningún momento se pronuncia la palabra "vampiro". Somos la noche no es una clásica película de vampiros en la que el amor redime al monstruo chupasangre, sino que explora temas como la depresión, la automutilación, el suicidio, las consecuencias de la inmortalidad y da forma a un feminismo radical en el que se perciben ecos de Valerie Solanas, que abogaba por la erradicación total de los hombres. En torno a estos conceptos se construyen y desarrollan los personajes de Lena, Louise, Charlotte y Nora, cuyo modo de vida y sus consecuencias engullen al espectador en una espiral de música y acción desenfrenada. Los limitados medios con los que se filmó Somos la noche son sabiamente empleados en una serie de hipnóticas secuencias plagadas de ritmo que se combinan a la perfección con las convincentes actuaciones y la espléndida banda sonora integrada a partes iguales por un trágico score y música dance armoniosamente combinadas.

Somos la noche es, en resumen, una pequeña joya con una fuerza muy particular. Aunque encontrarla puede ser muy, muy difícil, la búsqueda merece la pena.

Puntuación: 9

miércoles, 17 de agosto de 2011

Al otro lado

Imagen de Impawards
Título: Al otro lado (Auf der anderen Seite)
Director: Fatih Akin
Intérpretes: Baki Davrak, Nurgül Yesilçay, Patrycia Zyolkowska, Hanna Shygulla
Año de estreno: 2007

Después de dos semanas en Berlín sin oportunidad de actualizar el blog, estas primeras entradas de agosto están dedicadas a los libros y películas de los que he tenido ocasión de disfrutar durante mi estancia en el extranjero. Pero en el caso de la película Al otro lado, es especial, ya que la vi en versión original en clase de alemán. Aunque el propósito de verla era principalmente didáctico y por lo tanto, no tuve ocasión de verla tan detenidamente como cualquier otra película, me gustó tanto que decidí realizar una crítica de ella para compartirla con todos vosotros.

Al otro lado nos cuenta las historias cruzadas de Nejat, un profesor universitario de Alemán de ascendencia turca, y Ayten, una joven kurda activista por los derechos humanos. Sin conocerse, sus vidas están estrechamente enlazadas: el padre de Nejat mantiene una relación con una prostituta de origen turco llamada Yeter, a la que mata accidentalmente, y Nejat decide buscar a su hija para financiar sus estudios. Todo cuanto sabe de la chica es su edad y su nombre: Ayten. Con el objetivo de buscarla, Nejat deja su cómoda vida en Hamburgo y se marcha a Estambul. Mientras, Ayten se ve perseguida por la policía tras una manifestación y se ve obligada a emigrar de manera ilegal a Alemania, donde conoce a una universitaria llamada Lotte que le ofrece vivir con ella a pesar de la reticencia de su madre, Susanne.

Al otro lado me recordó a Babel por los cruces de personajes que no se conocen pero que tienen mucho que ver, las barreras del idioma y la cultura y las casualidades convertidas en destino, o viceversa. Pero a diferencia de la cinta protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett, Al otro lado tiene un desenlace redentor en el que se puede afirmar que "todo acaba bien" pese al sabor agridulce que nos dejan algunos acontecimientos. La trama trata, además, el tema de la inmigración turca en Alemania, un asunto espinoso cuyas distintas facetas se nos muestran a lo largo del metraje. Pese a la crudeza de ciertas secuencias, Al otro lado posee una extraña ternura en otros fragmentos, creando un equilibrio que se completa con la magnífica interpretación de los actores (destaca una impresionante Hanna Shygulla) y una banda sonora plagada de motivos turcos.

Puntuación: 7

martes, 5 de abril de 2011

Revisión: La ola

Imagen de impawards.com
Título: La ola (Die Welle)
Director: Dennis Gansel
Intérpretes: Jürgen Vogel, Frederick Gaul, Max Riemelt, Jennifer Ulrich
Año de estreno: 2008

Cuando se estrenó esta película, todos los paneles publicitarios de mi facultad lucieron el perturbador póster que acompaña esta crítica. La imagen de las camisas blancas y la frase publicitaria de la película ("¿Creías que no se podría repetir") me interesaron lo bastante como para lograr que viese esta magnífica película, que a pesar de adaptar un suceso real que tuvo lugar en Estados Unidos (ya plasmado en un libro antes de que se realizase la película), su adaptación en un instituto alemán dota de un nuevo significado a los acontecimientos reflejados en el desarrollo de La ola.

Rainer Wenger es el típico "profesor enrollado" en el instituto donde enseña. Tras perder frente a un colega la oportunidad de dar clases sobre la anarquía en la semana de proyectos, queda al frente de la asignatura de Autocracia. Tras un primer debate en que sus alumnos reflexionan sobre los errores cometidos por los alemanes en el pasado y la imposibilidad de que tal cosa vuelva a repetirse, Rainer convierte la asignatura en una clase práctica: instaura una disciplina, impone un uniforme (camisas blancas) y anima a los chicos a implicarse al máximo trabajando en grupo. Aunque las primeras reacciones son positivas, tanto para los alumnos como para la directora del centro, no tardan en radicalizarse, convirtiendo La ola, nombre escogido para el grupo, en toda una ideología.

Ya he comentado en más de una ocasión la fuerte autocrítica que siguen realizando los alemanes aun a setenta años del auge del nacionalsocialismo. La ola tiene como objetivo ir más allá, ya que, además de mirar al pasado, tiene un ojo puesto en el presente e incluso en el futuro. Todos sabemos que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, expresión metafórica aplicada con fuerza en esta historia, que plantea si podría repetirse la instauración de un régimen autocrático a pesar de lo que sabemos ahora. La respuesta que nos da La ola es que sí, y nos lo explica a través de ciertos personajes que desfilan como protagonistas en la clase de Autocracia: Marco, un chico que desconoce la sensación de pertenecer a una familia o equipo; Lisa, una tímida muchacha con complejo de inferioridad; Sinan, un joven de ascendencia turca que se junta con los chicos ricos y desprecia a los demás, y Tim, el típico chico con el que se meten los demás, ansioso por hacer amigos, entre otros. La oposición a La ola y todo lo que conlleva queda personificada en Karo, una chica inteligente y segura de sí misma, novia de Marco, que al principio ve con buenos ojos el proyecto en oposición a la educación sin normas que ha recibido; Mona, la primera alumna que critica el rumbo que toma la asignatura de Autocracia, y Anke, la esposa de Rainer, que se empieza a dar cuenta de la manera en que La ola afecta a la personalidad de su marido.

Como he mencionado al principio de la crítica, La ola se basa en un acontecimiento real que sucedió en 1967 en Palo Alto, California, cuando un profesor de Historia llamado Ron Jones, sintiéndose incapaz de transmitir a sus alumnos la reacción del pueblo alemán al nacionalsocialismo y el exterminio judío, decidió demostrarles de primera mano cómo funciona una autocracia. Por supuesto, las consecuencias de no fueran tan dramáticas como en la película de 2008, pero sí alcanzó cierta notoriedad, lo bastante como para que se realizase una TV movie sobre el proyecto en 1981. Ese mismo año, el escritor Todd Strasser publicó una novelización de la misma. Por supuesto, las connotaciones son muy diferentes, aunque el suceso sea el mismo. Estados Unidos, lugar donde tuvo lugar el experimento, es un país que nunca ha conocido otro régimen político que no sea la democracia, por lo que la historia adquiere un matiz puramente pedagógico imposible de concebir en Europa. Por eso la versión alemana es tan escalofriante: porque sabemos ellos lo han vivido, y si surgiese un líder con las dotes adecuadas, podríamos volver a vivirlo.

Puntuación: 9

viernes, 11 de febrero de 2011

El hundimiento


Imagen de Wikipedia
Título: El hundimiento (Der Untergang)
Director: Oliver Hirschbiegel
Intérpretes: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Ulrich Matthes, Juliane Köhler
Año de estreno: 2004

Cada cierto tiempo se exige al pueblo alemán que condene públicamente los terribles acontecimientos que tuvieron lugar durante el auge del nacionalsocialismo con Hitler como cabeza visible. Hay quien cree que todos los alemanes sabían y aprobaban los horrendos crímenes que llevaba a cabo el régimen, que todos los alemanes vivían muy bien, y por mucho que pasan los años, los lustros, las décadas, se sigue esperando que se disculpen. Y ellos lo hacen.

Los dirigentes nacionalsocialistas y sus tropas, obnubiladas por su lunático credo y su aún más lunático líder, trataron de alcanzar su objetivo sin sentir la más mínima compasión por los civiles tras salir de la humillante I Guerra Mundial, para mandarles después de la segunda contienda a los dolorosos brazos de la Guerra Fría. Los alemanes también fueron víctimas, y sin embargo, realizan una admirable autocrítica en películas como ésta.

El hundimiento retrata, basándose en los testimonios de las personas que le sobrevivieron, las últimas semanas de la vida en el búnker donde se refugiaba Adolf Hitler. Aunque la principal protagonista de la cinta es Traudl Junge, una de las secretarias de Hitler y autora de la principal crónica que sirvió para documentar esta película, Hasta la hora final, a lo largo del metraje vemos aparecer a numerosos personajes históricos cuyas vidas giran en torno al Führer y a la vida militar, que no están dispuestos a asumir lo que parece evidente: que Alemania ha perdido al II Guerra Mundial.

Durante sus dos horas y media de metraje El hundimiento proporciona una acongojante visión del reducido y asfixiante espacio del búnker, en el que se halla toda la corte de Hitler. El desarrollo se ciñe fielmente a los acontecimientos históricos y todos los personajes que desfilan los históricos; por el búnker vemos pasar a todos los gerifaltes del partido nazi. Tan sólo un personaje es creado para esta película: el niño soldado Peter, que personifica la lealtad ciega que se inculcaba en las Juventudes Hitlerianas; su padre, un mutilado de la I Guerra Mundial, representa a la población que sobrevivió a esta contienda. El choque entre ellos plasma parte del ambiente que se respiraba en la sociedad alemana en torno a la II Guerra Mundial. El desarrollo de la historia resulta verdaderamente brutal, y el espectador puede apreciar claramente que hubo nazis más nazis que Hitler.

Visualmente, El hundimiento goza de una impresionante verosimilitud en la caracterización de los actores y en los decorados. Resultan especialmente impresionantes el muy alabado trabajo de Bruno Ganz como Adolf Hitler (el primer actor alemán que representó a este personaje desde el fin de la guerra) o del matrimonio Goebbels; personalmente, a mí se me ha quedado más marcada la imagen de Magda Goebbels, una de las adeptas más fanáticas del partido. Su frase "No quiero que mis hijos crezcan en un mundo sin el nacionalsocialismo" se me ha quedado grabada como un verdadero ejemplo de hasta qué punto puede una ideología llevada al extremo destrozar vidas humanas.

El hundimiento es una película devastadora, muy dura e increíblemente bien realizada, valiente, en mi opinión, porque obliga a toda una nación a enfrentarse a los horrores de su pasado, pero muestra a todos los demás que no se puede culpar a todo un pueblo por los errores de sus dirigentes. En mi opinión, El hundimiento habla por sí misma de lo que sucedió en el seno de Alemania durante el período más negro de su Historia.

Puntuación: 9

lunes, 3 de mayo de 2010

Good Bye, Lenin!


Título: Good Bye, Lenin!
Director: Wolfgang Becker
Intérpretes: Daniel Brühl, Katrin Sass, Chulpan Khamatova, Maria Simon
Año de estreno: 2003

Si hay algo que me encanta es la gente que tiene el buen rollo como filosofía de vida. Y si, además, es la característica de toda una nación, mejor que mejor. Es algo que he aprendido después de viajar a Berlín y ver, semanas más tarde, Good Bye, Lenin!, película que demuestra que los pueblos mediterráneos tenemos mucho que aprender del optimismo germano. Un director capaz de hacer una comedia acerca de un acontecimiento que sucedió hace menos de veinte años (en el momento del estreno de la película) tras un calvario de cerca de cincuenta es un magnífico ejemplo para los españoles, que aún hacemos dramas basados en hechos que tuvieron lugar hace más de sesenta años.

El argumento de Good Bye, Lenin! nos retrotrae a 1978, año en que el padre de Alex, un niño que vive en la RDA, escapa a la Alemania Occidental. Tras una fuerte crisis nerviosa, la madre de Alex, Christiane, centra toda su energía en ensalzar y trabajar para su patria. Los ideales socialistas de Christiane se convierten en el centro de su vida, y con ella arrastra a sus hijos, Ariane y Alex. Once años más tarde, Alex trabaja en una tienda y Ariane es estudiante de Económicas, pero sus vidas no acaban de encajar en el puzzle de su madre. Una noche, Alex acude a una manifestación anti-comunista que es violentamente ahogada por la Policía. Christiane lo presencia y sufre un infarto; al ser atendida demasiado tarde, queda en coma. Su estado se prolonga durante ocho largos meses en los que tiene lugar uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX: la caída del Muro de Berlín y la reunificación de las dos Alemanias. Mientras su madre languidece en el hospital, Alex y Ariane inician una nueva vida gracias a las comodidades que les ofrece el sistema capitalista. Además, ambos se enamoran: él de una enfermera rusa que cuida a su madre y ella, de un joven de la Alemania occidental llamado Rainer. Sus vidas están completamente rehechas cuando, sin previo aviso, su madre despierta. Y ante el aviso que les da el médico de que una fuerte conmoción podría matarla, Alex decide ocultarle lo que ha sucedido a nivel político y recrea, en el interior de su casa, un pequeño mundo socialista que proteja a su madre del exterior.

Aunque el mensaje de la película es muy positivo y se disfruta de principio a fin, debo puntualizar que, en mi caso, la he disfrutado aún más conociendo un poco el carácter alemán. Good Bye, Lenin! combina ágilmente las escenas cómicas con el trasfondo dramático que proporcionan tanto la propia historia como los acontecimientos que realmente tuvieron lugar, pues nadie duda que el choque entre las dos Alemanias, que en 1989 eran dos países completamente distintos, fue sin duda dramático. Sin embargo, el director no se recrea en el sufrimiento; se convierte en telón de fondo de las rocambolescas argucias de Alex, dotando al argumento de una deliciosa ironía. Los diversos personajes muestran, además, muchas facetas, sobre todo los protagonistas. A lo largo de las dos horas de metraje les vemos tomar decisiones muy variadas y reaccionar de formas muy humanas que los hacen del todo creíbles. Especialmente buenos son los actores que dan vida a Alex y a su madre: Daniel Brühl y Katrin Sass.

La música, perfectamente integrada en la trama, homenajea en cierto momento a La naranja mecánica, y no es el único homenaje cinematográfico que podemos ver en Good Bye, Lenin!: 2001, odisea en el espacio, Matrix, Tres colores: Azul o La Dolce Vita son algunos de los títulos a los que hacen referencia escenas concretas de la película.

Puntuación: 10