viernes, 5 de febrero de 2010

Desayuno en Tiffany's


Título: Desayuno en Tiffany's
Autor: Truman Capote
Año de publicación: 1958
Editorial: Anagrama

Una mujer joven, vestida de gala y con gafas de sol, se apea de un taxi. En la mano lleva un café y se detiene ante el escaparate de la joyería Tiffany's, completamente sola. Éste es el comienzo de una de las películas más icónicas que nos ha dado Hollywood, con una Audrey Hepburn convertida en mito. No obstante, cuando uno lee la historia original que dio origen a esa película agridulce de final feliz, se da cuenta de que, como en muchos otros casos, los guionistas se saltaron a la torera la esencia que buscó el genial Truman Capote, su autor.

Desayuno en Tiffany's cuenta, en su edición de Anagrama, con cuatro historias: Desayuno en Tiffany's, Una casa de flores, Una guitarra de diamantes y Un recuerdo navideño. En todas ellas despliega su autor la imagen de los Estados Unidos menos glamourosos, de las personas singulares que viven situaciones cotidianas, transmitiéndonos de manera muy viva aspectos visuales como la belleza de Holly Golightly, el color de las flores que cubren la casa de los Bonaparte, el brillo de los diamantes que tapizan la guitarra de Tico Feo o las arrugas en el rostro de la anciana compañera del niño. La prosa de Capote posee un raro lirismo que provoca ternura e interés, retratando una sociedad que hoy sólo vislumbraríamos si nos adentrásemos en la América profunda, alejada de los flashes de los años sesenta en Nueva York.

Puedo entender, después de haber leído este relato, que Truman Capote se decepcionase con la película de fama internacional en que se vio adaptada su obra; entiendo también que él prefiriese a Marilyn Monroe para el papel protagonista, no sólo porque fuesen amigos sino porque él supo verla como era en realidad, algo que queda muy claro en Música para camaleones. Desayuno en Tiffany's es, cómo no, una radiante muestra del talento del polémico autor.

Puntuación: 8

jueves, 4 de febrero de 2010

Blood+


Título: Blood+
Estudio de animación: Production I. G, Aniplex
Número de episodios: 50
Distribuidora en España: Selecta Visión
Emisión original: 2005-2006

Resulta imposible llegar a comprender el concepto de Blood+ en su totalidad, que a primera vista puede parecer una serie sobre vampiros como cualquier otra, sin conocer Blood: The last vampire, un largometraje animado de 2000 cuyo enorme éxito dio lugar a una continuación en manga y una serie de novelas. La sombra de la película es alargada, y el año pasado vio la luz una nueva versión de la misma en imagen real. No obstante, Blood+ es muy distinta a la obra original: su concepto es el mismo, pero se desarrolla en un ambiente muy distinto.

La protagonista es una adolescente muy alegre y glotona llamada Saya Otonashi, que vive junto a su padre adoptivo y sus hermanos, Kai y Riku, en Okinawa. Nada le hace sospechar que su pacífica vida dará un brusco vuelco el día que es atacada por un misterioso monstruo y salvada in extremis por un misterioso desconocido que dice ser su sirviente. Dicho encuentro le revela que su misión es exterminar a los monstruos conocidos como chiropterans, pues sólo su sangre puede acabar con ellos. A partir de ese momento, la vida de Saya se verá irreversiblemente mezclada con Red Shield, una organización que pretende eliminar la amenaza de estas bestias, y con Diva, su hermana perdida.

Tal vez para los profanos en la materia cincuenta episodios no sean demasiados, pero para quienes tenemos algo de experiencia en el mundillo del anime, sabemos que salvo honrosas excepciones que superan el centenar de episodios, una serie de cincuenta capítulos es una serie muy larga. Durante dicho lapso pasa más de un año en la ficción y, como todas las series, tiene altibajos argumentales en los que despierta más o menos interés. En mi opinión, la segunda mitad de la serie es mediocre, si bien cuenta con algunos golpes de efecto que invitan al espectador a continuar. Los personajes carecen de personalidades fascinantes, aunque hay algunos a los que se les llega a coger cariño, de manera que ciertos giros dramáticos pueden llegar a impresionar.

En el apartado técnico, a Blood+ le pasa lo que a muchos animes: el estudio hace un primer episodio de animación impecable que tiene como objetivo enganchar al espectador y los siguientes son de menor calidad. Tratándose de una serie tan larga, tampoco es que sea sorprendente: bastante dinero debió conllevar ya la realización de los cincuenta episodios. La música cuenta, en su apartado instrumental, con la aportación de Hans Zimmer y Mark Mancina, compositores habituales en Hollywood. Además, la serie consta de cuatro openings y cuatro endings. Mis preferidos son el cuarto opening, Raion, de Jinn, y el primer ending, Kataritsugu Koto, de Chitose Hajime.

Para terminar, añadiré que, como muchos otros animes, Blood+ ha conocido adaptaciones al manga, en este caso, tres: Blood+, de Asuka Katsura, narra en cinco volúmenes los mismos acontecimientos que la serie; Blood+: Adagio, de Kumiko Suekane, centra sus dos volúmenes en las aventuras de Saya y Haji durante la Revolución Rusa (época a la que remite un flashback en uno de los episodios del anime); por último, Blood+: Kowloon Nights, de Hirotaka Kisaragi, cuenta en un único volumen los avatares por los que pasa Haji mientras busca a Saya. No he leído ninguno de ellos.

En resumen diré que esperaba otra cosa de Blood+, tal vez porque vi Blood: The last vampire hace tiempo y la recuerdo como una película brutal y fantástica, sin los sentimentalismos a los que tiende la serie. Aunque posee momentos que me han impresionado (sobre todo al final), en general no puedo decir que me haya apasionado.

Puntuación: 5

martes, 2 de febrero de 2010

Laila Winter y los Señores de los Vientos


Título: Laila Winter y los Señores de los Vientos
Autor: Bárbara G. Rivero
Año de publicación: 2009
Editorial: Toromítico

Supongo que queda un poco raro escribir una entrada referida a la segunda entrega de una saga, pero es que la primera, Laila Winter y las Arenas de Solarïe, me la leí antes de crear este blog, y no lo tengo lo bastante fresco como para iniciar una entrada de saga como he hecho otras veces. Sólo adelantaré una cosa, bueno, dos: nuevamente es literatura fantástica juvenil y, esta vez, las protagonistas son verdaderas hadas.

Comenzaré introduciendo a mis lectores en el mundo de los personajes, lo que me lleva a realizar un resumen muy express de la primera entrega: Laila Winter es una muchacha inglesa que tiene el pelo verde, razón por la que sus compañeras del colegio la tienen frita a burlas. Su vida cambia por completo cuando recibe en su cumpleaños un misterioso libro adornado con cinco gemas que abre la puerta al mundo de las hadas, Ïalathilïan, constituido por varios países. Aún no ha acabado de asimilarlo cuando conoce a tres hadas muy peculiares: Cyinder, princesa de Solarïe; Aurige, princesa de Lunarïe y Nimphia, princesa de Airïe.

Como os podéis imaginar, juntas viven un montón de aventuras y descubren ciertos secretos que no dejan de abrir nuevos interrogantes. La continuación de la historia, Laila Winter y los Señores de los Vientos, retoma las aventuras de las cuatro amigas convirtiéndolas en fugitivas de la Reina Mab, que rige sobre todos los reinos desde el Reino Blanco, de manera que acaban en las garras de los Señores de los Vientos, es decir, piratas aéreos, que se convierten en compañeros ante la búsqueda de un fin común: el secreto tras las pesadillas de Laila.

Aunque la segunda entrega gana por goleada a su predecesora en complejidad, no me ha resultado tan absorbente como Laila Winter y las Arenas de Solarïe, no sé por qué. Por alguna razón, su ritmo no es tan frenético. Lo cual no quiere decir, claro, que no vaya a ser la primera en comprarme la tercera entrega cuando vea la luz a lo largo de este 2010. Los últimos capítulos son los más interesantes y puedo asegurar que la última página del epílogo me ha dejado sin aliento. Incumple varios tópicos de las novelas del género; desconcierta pero resulta, como mínimo, curioso. Y la mitología creada a lo largo y ancho de Faerïe merece más de un vistazo interesado, algo que ya me atrajo en la primera entrega.

Puntuación: 5

domingo, 31 de enero de 2010

El aviador


Título: El aviador (The aviator)
Director: Martin Scorsese
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Alec Baldwin, John C. Reilly, Cate Blanchett
Año de estreno: 2004

Hace tiempo que le perdí la pista a Leonardo DiCaprio. Debo confesar que fui una de esas fans locas cuando estrenó Titanic, película que por cierto me sigue gustando. Pero desde La playa, que no he visto más que a trozos, dejé de seguir su trayectoria, pues dejó de gustarme tanto. No obstante, El aviador me interesaba, y como suele suceder, en el momento menos pensado me hice con una copia.

Esta monumental película narra la vida del magnate Howard Hughes, director de cine y empresario de la aviación, que introdujo importantes cambios en la misma, entre los años 20 y finales de los 40. A lo largo de sus más de dos horas y media de duración, vemos el auge y posterior declive de un excéntrico millonario que mantuvo romances con las estrellas más rutilantes del firmamento hollywoodiense mientras se enriquecía al filo del fracaso y se hundía simultáneamente en un trastorno obsesivo-compulsivo.

Es un papel difícil. Viendo a DiCaprio en cada uno de los planos en los que el personaje sucumbe a la neurosis derivada de lo que podríamos llamar su enfermedad mental, observamos que el personaje de Hughes requiere mucho más que una cara guapa para ser interpretado con solvencia. El actor demuestra que sabe hacer su trabajo, y lo cierto es que su nominación al óscar, que, recordemos, perdió ante Jamie Foxx por Ray. Pero no es el único actor que borda el papel: Cate Blanchett está espectacular como Katharine Hepburn, aparte de la caracterización, muy correcta; aunque en los primeros planos parece que sobreactúa imitando los enérgicos gestos propios de Hepburn, consigue dar al personaje un carisma que sólo la protagonista de Historias de Filadelfia tenía. En comparación, la actriz que da vida al otro gran amor de Hughes, Ava Gardner, interpretada por Kate Beckinsale, pierde bastante, si bien la mujer apodada "el animal más bello del mundo" no tenía tanta personalidad como Katharine. Entre los secundarios destaca un Alec Baldwin de lo más digno dando vida al enemigo de Hughes, Juan Trippe, un verdadero tiburón del negocio de la aviación dispuesto a utilizar toda la artillería pesada para que el magnate protagonista no se interponga en su monopolio privado: los vuelos intercontinentales. Entre las apariciones que más que secundarias son casi terciarias destacan nombres de primera fila como Willem Dafoe, Gwen Stefani y Jude Law, quien por cierto interpreta a un acertadísimo Errol Flynn.

Como puede apreciarse, la interpretación es el punto fuerte de esta película, aunque la cadencia de acontecimientos es muy interesante, en mi opinión, y la última parte gana por goleada al suscitar un interés que puede haber caído en el impresionante fragmento que se centra en la decadencia de Hughes, al que atacan desde numerosos frentes. Sólo por ver cómo ese hombre que parecía acabado demuestra que aún tiene mucho ruido que hacer, merece ver El aviador hasta el final.

En conjunto, El aviador es una película interesante, aunque algo densa, de manera que no resulta recomendable a quienes se aburran fácilmente sin argumentos ágiles. El tratamiento de la compleja personalidad de Howard Hughes es lo mejor de la película, para mi gusto.

Puntuación: 7

viernes, 29 de enero de 2010

Nine


Título: Nine
Director: Rob Marshall
Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Marion Cotillard, Penélope Cruz, Judi Dench
Año de estreno: 2009


¿Por dónde debería empezar opinando acerca de una película que ha despertado tantas expectativas? Aunque personalmente debo admitir que hay otras películas que realmente me muero de ganas de ver, como amante de los musicales debo admitir que me apetecía verla. Como reclamo, Nine cuenta con una innegable colección de estrellas, algunas de ellas ya versadas en cantar ante las cámaras. Me interesó además la aparición de Judi Dench, una de mis actrices favoritas.

El argumento es de sobra conocido: Guido Contini, un director de cine en torno a la cincuentena, padece una profunda crisis creativa que le impide escribir el guión de su novena película, Italia. Tratando de resolverla, se ve impelido a reflexionar acerca de su relación con las mujeres, que son su perdición; concretamente con siete: su abnegada esposa Luisa, su amante Carla, su diseñadora de vestuario y confidente Lilli, su musa Claudia, la enigmática Saraghina de su infancia, la periodista de Vogue Stephanie y, cómo no, su madre.

Como se ha repetido hasta la saciedad, la base de esta película es una de las películas más emblemáticas de Federico Fellini, Ocho y medio, que más tarde fue convertido en un musical que triunfó en Broadway, de manera que Marshall se ha amparado en el éxito de Chicago para convertir Nine en película. La película está magníficamente rodada, los actores se lucen y los números musicales son extraordinarios, pero...

Pero...

Algo falla. ¿Qué podrá ser?

Comenzaré centrándome en la ambientación: años 60 en Italia. Muy lograda, sin esas licencias que Hollywood suele tomarse, tal vez por el aura de culto que rodea a Fellini, muy particularmente en esta película. Lo único que no me gusta (aparte del doblaje, que aunque estaba lleno de voces conocidas, pero no me ha acabado de cuadrar) son las palabras en italiano que sueltan los actores muy de vez en cuando. Me parece absurdo: ya sabemos que la película se desarrolla en Italia, sabemos que supuestamente hablan en ese idioma; los "per favore", "prego" y demás están de más. Una vez hacen gracia, pero llegan a resultar muy pesados.

Acerca de los actores, todos ellos bordan sus papeles, incluso Penélope Cruz está correcta. Daniel Day-Lewis da un magnífico enfoque a su personaje, inmaduro y en el fondo misógino porque se sirve de las mujeres cuando lo necesita, que es a menudo. En cuanto al elenco femenino, hay muchos nombres conocidos pero las verdaderas protagonistas son Marion Cotillard, Penélope Cruz y puede que Judi Dench. El resto aparecen casi por casualidad; del personaje de Nicole Kidman se habla varias veces a lo largo del metraje pero tarda bastante en aparecer. De hecho, cuando lo hace es poco antes de que la película empiece a volverse un poco pesada.

En cuanto a los números musicales, son sin duda lo mejor de la cinta. Todos los personajes tienen uno, y tienen la característica de desarrollarse en el decorado a medio construir en el que Guido piensa rodar su película; adquieren el aspecto de ensoñaciones o reflexiones del protagonista, al estilo de Roxie en Chicago, pero resultan menos divertidos; después de todo, Nine es un drama. Coincido con la mayoría de los críticos en que Be Italian, interpretado por Fergie, y Cinema Italiano, en el que sorprende cantando Kate Hudson, son los mejores de la película, aunque yo añadiría Take it all, el segundo tema que canta Marion Cotillard. En cambio, Guarda la Luna, el número de Sophia Loren, parece metido con calzador porque no acaba de encajar en la trama, probablemente porque las apariciones de su personaje son casi anecdóticas.

Nine tiene todos los ingredientes para ser un gran musical, pero no acaba de cuajar del todo, y al parecer la culpa es, precisamente, del director, ese trabajo que, según Lilli, "consiste en decir tan sólo sí o no".

Puntuación: 6

domingo, 24 de enero de 2010

El pacto


Título: El pacto
Director: Fernando Colomo
Intérpretes: Marina Salas, Macarena García, Diana Gómez, Vicky Luengo, Denise Maestre, Georgina Latre, Natalia Rodríguez
Emisión: 2010 (en Telecinco)
Número de episodios: Dos

Hubo una época en la que Telecinco me hizo adicta a las miniseries: obras como Cleopatra, Alisea y el príncipe de los sueños o, sobre todo, El Décimo Reino me mantuvieron fiel a la pequeña pantalla durante varios fines de semana. No hace mucho me volvió a suceder, si bien durante dos únicos domingos, gracias a El pacto.

Supongo que, a estas alturas, contar su argumento está de más, porque lo más interesante de la trama es precismente el tema polémico que trata, de manera que todo el mundo sabe ya de qué trata. Sin embargo, para no faltar a mi costumbre, lo haré: Rebeca, Ana, María, Vivi, Bea, Merche y Carol son siete amigas de 4º de la ESO que se quedan embarazadas a la vez. Además del revuelo mediático que esto supone vemos cómo el director del colegio al que acuden trata de conseguir que el escándalo salpique lo menos posible a la conservadora institución, cargando las tintas sobre el profesor de Literatura, joven y heterodoxo; los padres reaccionan de distintas maneras, ninguna positiva, y lo hecho afecta de maneras muy distintas a cada una de las chicas, que no tardan en manifestar que lo sucedido se debe a un pacto que han hecho entre ellas.

Como El pacto tiene tan sólo dos episodios, analizarla es muy sencillo.

En mi opinión, el primero es de una gran calidad: los acontecimientos se van desenvolviendo de manera continua, manteniendo de manera magistral la tensión en torno a las siete chicas repentinamente embarazadas y al motivo oculto tras tan insólito hecho. Una a una vamos conociéndolas en profundidad: sus personalidades, sus relaciones familiares y sentimentales... Salvo a Merche y Carol, que son las más secundarias, el resto protagonizan sus propias secuencias, en las que se retrata de maravilla a las adolescentes: se creen muy maduras, pero son niñas caprichosas que han llevado sus manías demasiado lejos.

El segundo episodio se centra en desvelar las incógnitas por medio de un largo flashback que tiene lugar cuando Ana, una de las chicas, se dedica a rememorar las raíces de lo sucedido, de manera que se nos descubre la verdadera razón por la que las siete adolescentes realizan el famoso pacto; descubrimos que además cada una de ellas posee una razón personal añadida a la "oficial" por la que deciden quedarse embarazadas, y comienzan las dudas y la toma de difíciles decisiones. Aunque su trasfondo resulta interesante, como desenlace deja bastante que desear, pues no resulta ni por asomo tan absorbente como el primer episodio.

Puntuación: 6

jueves, 21 de enero de 2010

Amarcord (Mis recuerdos)


Título: Amarcord (Mis recuerdos) (Amarcord)
Director: Federico Fellini
Intérpretes: Bruno Zanin, Magali Noël, Josiane Tanzilli, Ciccio Ingrassia
Año de estreno: 1973

En vísperas del estreno de Nine, me encuentro en el mejor momento de descubrir la filmografía de Federico Fellini, uno de los directores más célebres de la cercana Italia. Y para empezar he elegido Amarcord, una película cuya primera media hora ya tuve ocasión de ver hace cosa de un año.

Corren los años 30 en un pequeño pueblo costero de Italia. La acción nos presenta el inicio de la primavera y el bullicio de sus habitantes inmersos en la vida diaria, centrándose en la vida de Titta, un adolescente que no deja de meterse en líos con sus amigos, y su familia: su padre, un maestro de obra con tendencia a alterarse que no simpatiza con el Fascismo, su madre, la típica mamma italiana, y muchos otros personajes: la coqueta Gradisca (gran amor de Titta), la prostituta ninfómana Volpina o el tonto del pueblo Giudizio.

Más que narrar una historia concreta, Amarcord (que procede de las palabras a m'arcòrd, que significa "me acuerdo" en el dialecto de la zona donde se ubica Rímini) muestra un mosaico de personajes populares, expuesto con pinceladas muy vivas, de una zona rural en una época muy determinada. La influencia de los recuerdos personales de Fellini queda claramente plasmada en los personajes, que son al mismo tiempo completamente originales y típicos de todo pueblo.

El ambiente de la película es, en general, muy mediterráneo, con detalles que no son ajenos a la cultura de los demás países que se asoman a dicho mar. La magistral banda sonora de Nino Rota refuerza su italianidad, por así llamarla.

Puntuación: 7