domingo, 15 de agosto de 2010

Revisión: Nausicaä del Valle del Viento


Título: Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no Tani no Nausicaä)
Director: Hayao Miyazaki
Intérpretes (voces): Sumi Shimamoto, Goro Naya, Yôji Matsuda, Yoshiko Sakakibara
Año de estreno: 1984

Si alguien completamente ajeno al mundo del manganime me pidiese que le recomendase tres títulos de Ghibli para iniciarse, mi respuesta sería N-T-C, es decir: Nausicaä, Totoro y Chihiro.

La historia de esta obra maestra parece un culebrón cuando se relata su distribución fuera de Japón en la época en que vio la luz: en Estados Unidos se estrenó una versión con gran parte del metraje cortado, escenas reordenadas y una trama que perdía la esencia del original, con personajes renombrados y unos actores de voz que ni siquiera sabían de qué iba la película en realidad. Se tituló Warriors of the Wind ("Los Guerreros del Viento"). En cuanto a España, la película tuvo una reducida edición en VHS durante la época que yo llamo la "Edad Oscura del Manga en España", es decir, prácticamente todos los años 90, una época en la que las editoriales de cómics trataron de introducir manga en España con muy poco éxito. Cuando Nausicaä del Valle del Viento se convirtió en una película de culto, las escasas copias en VHS existentes en nuestro país se convirtieron en objetos de coleccionista. Afortunadamente, al hacerse Buena Vista con los derechos de distribución de las películas del Studio Ghibli, las películas clásicas del estudio gozan de un doblaje en condiciones, una restauración que les devuelve su belleza original y unas magníficas ediciones en DVD que ya merecían. Es cierto, no obstante, que algunas se han retrasado bastante: Nausicaä del Valle del Viento ha salido en DVD en España este año, nada menos que veintiséis años después de su estreno en los cines japoneses.

¿Pero qué tiene esta película que la hace tan especial? Para empezar, su trama, que reúne todos los detalles que caracterizan las producciones de Ghibli desde el comienzo de su andadura, que por cierto, nació gracias a Nausicaä. En un futuro lejano, la era industrial ha dado lugar a una gran masa de contaminación que, al asentarse sobre la tierra asolada tras los Siete Días de Fuego, ha generado un inmenso bosque de hongos y plantas que exhalan vapores tóxicos para todo ser vivo salvo los insectos, de tamaño descomunal en la llamada Zona Contaminada. Nausicaä es la princesa del Valle del Viento, un pequeño reino a salvo de la contaminación gracias a su posición geográfica y a los vientos marinos que alejan los vapores venenosos. La acción se inicia cuando se estrella en el Valle del Viento una nave del reino guerrero Tolmekia que transporta una extraña carga. Nausicaä rescata in extremis a la única superviviente de la colisión, la princesa Lastelle de Pejite, que le suplica que destruya la carga de la nave. Poco después, tropas de Tolmekia invaden el Valle del Viento, desvelando así la naturaleza de la carga de la nave: se trata de un Dios Guerrero, uno de los varios que provocaron los Siete Días de Fuego, que dormía bajo Pejite. Tolmekia y su princesa, Kushana, al saber de su existencia, desean revivirlo y utilizar su poder destructivo para arrasar la Zona Contaminada.

Mensajes ecologistas, naves voladoras, criaturas babosas... todo esto y más (todo dibujado a mano, personajes de gran nobleza, un colorido radiante) es Ghibli, empezó a serlo en esta película y sigue siéndolo. Basta ver cualquier largometraje dirigido por Miyazaki (aunque los del resto no se alejan demasiado) para captar las señas de identidad del estudio. Aunque algunos puntos, como la música (ciertas melodías recuerdan a los videojuegos de los 80) desvelan la antigüedad de esta obra, el resultado global es perfectamente atemporal. Las dos horas de Nausicaä del Valle del Viento nos mantienen pegados al sillón, subyugados por la belleza de una trama tan bien llevada que resulta incomprensible que sea una pequeña parte del manga dibujado por el director durante doce años. A Ôtomo no le salió tan bien con Akira, desde luego.

Puntuación: 10

sábado, 14 de agosto de 2010

La dolce vita


Título: La dolce vita
Director: Federico Fellini
Intérpretes: Marcello Mastroianni, Yvonne Furneaux, Anouk Aimée, Anita Ekberg
Año de estreno: 1960

Debo reconocer que el visionado de las películas de Fellini que he visto hasta ahora me han descubierto que, por muy director de culto que sea, a mí no me gusta. Su mensaje no acaba de llegarme, y aunque me reí en Amarcord por su reflejo de la gente de los pueblos italianos, no acabé de ver 8 1/2 porque me aburrí y La dolce vita me ha dejado bastante fría, aunque como me suele suceder, le reconozco escenas muy buenas. Creo que el problema reside en su simbolismo, que no acabo de captar. Habrá quien me pregunte: ¿te gusta Ingmar Bergman y no te gusta Fellini? Pues sí, así es. Cosas que pasan.

El protagonista de La dolce vita es Marcello, un periodista que escribe para una revista de cotilleos y que se encuentra en el meollo de la vida nocturna italiana. Sus noches llenas de excesos están perladas de encuentros con excéntricos personajes de diverso pelaje, hedonistas todos ellos, mientras se debate entre tres mujeres: su desequilibrada novia Emma, su amante millonaria Maddalena y la exuberante actriz Sylvia.

El desarrollo de La dolce vita no es exactamente lineal, ya que los acontecimientos no están relacionados entre ellos. Las secuencias reflejan, simplemente, cómo transcurre Marcello las noches en Roma. Los personajes con los que se cruza (fotógrafos hambrientos de una exclusiva, intelectuales pasados de rosca, gente humilde que anhela un milagro, aristócratas desfasados...) dan una imagen muy simbólica del estado de la sociedad italiana tras la II Guerra Mundial, que tras la derrota se refugia en el popular "a vivir, que son dos días". Juega un papel importante la religión, ya sea ignorada (la estatua de Jesucristo que sobrevuela Roma colgada de un helicóptero) o buscada como último recurso (la secuencia del falso milagro). En total se trata de siete episodios, más un prólogo y un epílogo, vistos a través de los ojos del indolente Marcello, al que la repugnancia que le provoca lo que ve le acaba sacando de su oficio pero le arroja en una vida de exceso. También se destaca, en el prólogo y en el epílogo, la lacra de la incomunicación.

Puntuación: 5

martes, 10 de agosto de 2010

¿Qué fue de Baby Jane?


Título: ¿Qué fue de Baby Jane? (What ever happened to Baby Jane?)
Director: Robert Aldrich
Intérpretes: Bette Davis, Joan Crawford, Victor Buono, Maidie Norman
Año de estreno: 1962

Siempre que en mi familia hablamos sobre los niños prodigio y su tragedia (pues raro es el caso de un niño prodigio que de adulto sepa mantener su éxito o, al menos, la compostura), mi madre saca a colación ¿Qué fue de Baby Jane?, ya hablemos de Mozart o de Macaulay Culkin. La curiosidad me ha llevado finalmente a ver la famosa y cacareada película cuyo título y argumento han sido imitados y/o parodiados por personajes tan dispares como los Monty Python, las hermanas Lisa y Maggie Simpson, Courtney Love y Madonna y Alice Cooper, entre muchos otros. La verdad es que, cuando una ve la película, se entiende que Baby Jane Hudson ocupe el cuadragésimo cuarto puesto en la lista de la AFI de los Cincuenta Mejores Villanos de la Historia del Cine Estadounidense. De hecho, me pregunto por qué no se encuentra entre los veinte primeros... porque debería.

Jane y Blanche Hudson son dos ancianas que viven completamente solas en su mansión, ubicada en un barrio residencial. La primera fue una precoz estrella infantil, caprichosa y mimada, conocida como Baby Jane; la segunda fue en su juventud una famosa actriz de Hollywood hasta que un accidente la dejó paralítica. Ambas mujeres se regodean en el odio mutuo que sienten, si bien el de Baby Jane es el más palpable: tras saborear las mieles del éxito en la infancia fue olvidada, pero se sigue considerando una estrella infantil y culpa a Blanche de su fracaso e incluso de la decrepitud que la devora, y lo paga atormentando a su hermana lisiada todo lo posible. A medida que pasa el tiempo, su enajenación se incrementa hasta sumir a la anciana Baby Jane en la locura.

Los personajes antagónicos de Baby Jane y Blanche quedan en manos, respectivamente, de Bette Davis y Joan Crawford, dos monstruos de la interpretación que aportan tanta fuerza a sus roles que sólo eso basta para pegar al espectador al asiento. Destaca sobre todo Davis como la desequilibrada Baby Jane, que desde el primer flashback se nos presenta como un personaje odioso, si bien es la sublime actuación de Davis la que consigue plasmar la progresiva decadencia del personaje a medida que avanza el metraje. El personaje de Blanche es mucho menos histriónico, diseñado para inspirar compasión al espectador, pues el choque entre las dos hermanas hace palpable la angustia de la menor de una manera asfixiante y casi física. El peso de la película lo sostienen, pues, las dos actrices principales, que por cierto son dos de las legendarias enemigas acérrimas de Hollywood. Quizá sea eso lo que hace tan creíble su actuación; según diversas fuentes, ambas actrices llegaron casi a las manos con la excusa del rodaje de algunas secuencias. El resto de los personajes son tan secundarios que resultan casi anecdóticos. La trama, impresionante a lo largo de todo su desarrollo, concluye con un genial giro argumental y una fascinante escena final, a la altura de la genial El crepúsculo de los dioses, película que sitúo a la misma altura por reflejar las miserias de la fábrica de sueños de Hollywood.

El empleo del blanco y negro acentúa la tensión y el suspense de la historia, y es que estos dos sentimientos se ven muy remarcados a pesar de desarrollarse casi toda la acción en el interior de la enorme casa de las dos hermanas Hudson. La música, tan estridente como viene siendo habitual en las películas de la época, pone su acento en las escenas más intensas de la trama. Incluso el póster original, reproducido arriba, y su inquietante frase publicitaria ("Sister, sister, oh so fair, why is there blood all over your hair?", literalmente "Hermana, hermana, oh, qué bonito, ¿por qué está tu pelo cubierto de sangre?") dan fe de la adhesión de ¿Qué fue de Baby Jane? al género del thriller psicológico.

Puntuación: 10

lunes, 9 de agosto de 2010

Encanto fatal


Imagen de fnac.es
Título: Encanto fatal
Autor: Melissa Marr
Año de publicación: 2007
Editorial: Salamandra

Una vez más, critico una novela juvenil y cómo no, fantástica. Después del boom de Crepúsculo, Salamandra fue una de las primeras en subirse al carro publicando una exitosa saga estadounidense que, para variar, no tiene como protagonistas a los vampiros, sino a otra clase de criaturas sobrenaturales. Pese a las buenas críticas que la primera y la segunda entrega han cosechado en nuestro país, la editorial no se ha animado a publicar desde 2008 ninguna otra entrega. Tal vez esperen a la publicación en Estados Unidos de la quita y última novela el año próximo, ¿quién sabe? En cualquier caso, el argumento de Encanto fatal no me atrajo demasiado en un primer momento, pero sí lo hizo el de la segunda entrega, Tinta peligrosa, y como para entender bien una segunda parte suele ser imprescindible conocer la primera, me he hecho con esta novela que, al parecer, causó furor en Estados Unidos.

Aislinn es una chica como cualquier otra salvo por un pequeño detalle: posee el don, o mejor dicho, la maldición, de ver a los elfos, clasificación genérica que engloba hadas, duendes y demás criaturas silvestres. Éstas moran entre nosotros protegidos por su invisibilidad, y Aislinn hace todo lo posible por ocultar el hecho de que puede verlos, ya que a la mayoría de los elfos no les hace ninguna gracia que los miren. Sus problemas se incrementan cuando Keenan, el Rey del Verano, se fija en ella y decide hacerla su reina. Pero claro, Aislinn no quiere mezclarse con los elfos, y además ya hay un chico que le gusta...

Encanto fatal toma como base para recrear a los elfos los escritos que existen acerca de ellos de finales del siglo XIX y principios del XX, por lo que su imagen resulta un tanto bizarra y anacrónica. Francamente, las críticas positivas, quizá demasiado entusiastas, que he leído de esta obra me parecen un tanto exageradas. El resultado global cojea un poco, si bien es cierto que posee pasajes muy interesantes y evocadores, además de crear algunos personajes curiosos. No obstante, los papeles de cada uno de ellos no quedan claros: vale, Aislinn es la heroína, ¿pero quién es el héroe, Seth o Keenan? ¿Cuál es el verdadero papel de Donia tras el desenlace? Espero que las siguientes entregas desvelen algo más.

Las cinco entregas de la saga Wicked Lovely (nombre original en inglés, del que Encanto fatal no es una mala traducción, aunque no suene tan bien) se centran en el ámbito de las personas más cercanas a Aislinn, aunque por lo que parece, ésta deje de ser la protagonista absoluta de las novelas siguientes. Tinta peligrosa fue publicada en España el mismo año que en Estados Unidos, mientras que Fragile Eternity ("Eternidad frágil") y Radiant Shadows ("Sombras resplandecientes") siguen inéditas en nuestro país. Asimismo, existe una versión en novela gráfica, llamada Wicked Lovely: Desert Tales, cuyo tercer y último tomo verá también la luz en el año 2011. Parece que Salamandra va a tener que ponerse las pilas.

Puntuación: 5

domingo, 8 de agosto de 2010

Orgullo y prejuicio y zombis


Título: Orgullo y prejuicio y zombis
Autor: Jane Austen y Seth Grahame-Smith
Año de publicación: 2009
Editorial: Umbriel

Me gusta pensar en Orgullo y prejuicio y zombis como en la parodia definitiva: a muchos se nos ocurren estas cosas, sobre todo a los estudiantes, pero sólo Seth Grahame-Smith tuvo la feliz idea de publicar un clásico de la literatura universal "tuneado" con elementos de la ficción más actual; sin ir más lejos, los queridos zombis. El éxito de su propuesta ha sido tal que ya existen sucedáneos como Sentido y sensibilidad y monstruos marinos, Little vampire women ("Mujercitas vampiras") o Android Karenina ("Androide Karenina"), y los que previsiblemente están por venir.

Sería ocioso repetir una vez más el argumento de la famosa novela de Jane Austen, que por cierto ya comenté en una entrada anterior, ya que las líneas generales se mantienen calcadas del original. Sólo varía la característica de que toda Inglaterra se ve infestada por una plaga cuyos efectos inmediatos son que los muertos se levantan de sus tumbas convertidos en hambrientos zombis, y las intrépidas hermanas Bennet, residentes en Longbourn, ocupan su tiempo en su adiestramiento en las artes mortales y en dar muerte a los voraces monstruos, actividades que se ven interrumpidas al trasladarse a Netherfield el señor Bingley con sus hermanas y su amigo el señor Darcy, tan versado en las artes del combate como la más feroz de las jóvenes vecinas, Elizabeth Bennet.

La trama, resumida respecto a la novela original, mantiene la línea de los acontecimientos hasta que los zombis reducen al máximo sus apariciones, de manera que los cambios sobre la versión original se quedan en las delirantes expresiones de Elizabeth (y sus "siete cortes de la vergüenza") o las apariciones de lady Catherine de Bourgh con su guardia personal compuesta por ninjas. Una cosa sí está clara: para disfrutar al 100% la parodia hecha sobre este clásico de la literatura, es imprescindible conocer el Orgullo y prejuicio de Jane Austen.

Puntuación: 6

Loft


Título: Loft
Director: Kiyoshi Kurosawa
Intérpretes: Miki Nakatani, Etsushi Toyokawa, Hidetoshi Nishijima, Yumi Adachi
Año de estreno: 2005

Debo confesar que generalmente, cuando veo una película muy mala, no me molesto en redactar una crítica. No obstante, en el caso de Loft, mi solidaridad con el resto de amantes del cine asiático de terror, del que, a decir verdad, me retiré hace bastante, me obliga a advertirles acerca de esta película. ¿Y eso por qué? La razón es muy sencilla: esta película es mala a dolor.

La protagonista de Loft es una joven escritora galardonada con un premio literario, llamada Reiko Hatuna, que un buen día se ve atacada por una misteriosa dolencia que le hace vomitar un barro negro. El médico le dice que el estrés es la causa, de manera que su editor le busca una nueva casa en la que vivir, una destartalada mansión en medio de ninguna parte, que lo único que tiene cerca es un frondoso bosque y varios edificios con aspecto de estar abandonados. La primera noche a solas en su nuevo hogar, Reiko presencia cómo un hombre se apea de un jeep cargando un bulto envuelto en tela plateada que parece un cadáver humano. Poco después se entera de que ese tipo es un importante arqueólogo involucrado en el descubrimiento de una momia de mil años de antigüedad en el fondo de un lago.

Si siguiera narrando el argumento, acabaría contando la película hasta el final, porque no es hasta pasada más de una hora de metraje cuando los acontecimientos dejan de ser inconexos para estar relacionados entre ellos, lo cual no quiere decir que todo el argumento tenga sentido. No dejan de pasar cosas que no tienen demasiada coherencia hasta el final. Esto, unido a la penosa interpretación de los actores, que tienen menos expresividad que un ladrillo, hace que la sensación general sea bastante desastrosa. Se suele decir que la princial virtud del cine japonés de terror radica en su habilidad para generar tensión sin que se vea nada concreto, y para ello recurren a escaleras tenebrosas, espejos estratégicamente colocados y un audaz empleo del silencio. Bueno, gracias a averiguamos que tan sólo esos factores no aseguran el éxito: esta película cuenta con todos esos elementos, sin hacer nada con ellos aparte de aburrir al espectador. La mayor parte del metraje parece más cine de autor español que cine de terror japonés. La única virtud que le he hallado a Loft es puramente visual: el empleo de la luz, interesante y evocador en algunas escenas, pero cuatro focos no pueden salvar una película que la distribuidora vende como "una obra del último maestro del terror japonés". Si esto es todo, clamo al cielo: ¡vuelve, Takashi Miike!

Puntuación: 1

El verano de Coo


Título: El verano de Coo (Kappa no Ku to natsuyasumi)
Director: Keiichi Hara
Intérpretes (voces): Kazato Tomizawa, Takahiro Yokokawa, Tamaki Matsumoto, Naoki Tanaka
Año de estreno: 2007

Criaturas míticas: casi todas tienen una presencia mayor o menor en alguna película, ya sean pequeños clásicos de culto como El último unicornio o superproducciones como Harry Potter y la cámara secreta. Pues los kappas, esas simpáticas criaturas del folclores japonés, medio tortugas y medio ranas, no iban a ser menos. Esta joyita de animación japonesa se nos presentó en los estantes de cine infantil de un videoclub.

Coo es un pequeño kappa que pasa más de cien años petrificado en el interior de una pequeña roca, y que regresa a la vida cuando un niño llamado Koichi le rescata. Coo se acaba convirtiendo en la mascota de la familia, que le cuida y ayuda en su deseo de descubrir si siguen existiendo otros kappas. Los problemas llegan a casa de los Uehara cuando los medios de comunicación descubren la existencia de Coo y comienzan a acosar a la familia para captar alguna imagen del kappa.

Este planteamiento 100% Disney ocupa todo el metraje de El verano de Coo, y la amistad entre el niño y el kappa nos enseña las clásicas lecciones del cine infantil: solidaridad, amistad, fidelidad... La presencia de los clichés del manganime se halla presente, pero no se embellece nada: el director no se corta al mostrarnos el bullying al que someten Koichi y sus amigos a Reiko, una niña de su clase, o el acoso de los medios a la tranquila familia de clase media. Los personajes están tratados de una forma muy realista, especialmente Hitomi, hermana menor de Koichi, que se comporta como buena niña pequeña que es: reaccionando con ataques de celos a la aparición de Coo, que le arrebata su puesto como centro de atención de la familia.

El verano de Coo es, sin duda alguna, una interesante película que lamentablemente ha pasado bastante desapercibida, pues no es ni Disney ni Ghibli; de hecho, yo no siquiera la tildaría de anime. Es, ni más ni menos, una película de animación para niños. Una de las buenas.

Puntuación: 6