viernes, 27 de agosto de 2010

Como gustéis


Título: Como gustéis (As you like it)
Director: Kenneth Branagh
Intérpretes: Bryce Dallas Howards, David Oyelowo, Romola Garai, Alfred Molina
Año de estreno: 2006

Shakespeare siempre funciona. Se adapte como se adapte, ya sea literalmente o de manera rompedora, en imagen real o en animación, sus obras de teatro tienen esa magia que consigue hacer del resultado final un triunfo innegable. Branagh, un viejo conocido para los amantes del dramaturgo británico gracias a Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet y Trabajos de amor perdidos, entre otras, se arriesgó con esta particular versión de una de las comedias más queridas de Shakespeare para hacer una deliciosa TV-movie de original ambientación: este Como gustéis se desarrolla en una colonia europea en Japón en plena Era Meiji.

Rosalinda es la hija de un duque europeo que admira la cultura del país en el que vive, Japón. Una noche, mientras el duque y sus cortesanos disfrutan de una representación de teatro kabuki, el hermano del duque y su ejército ninja atacan el palacio, expulsando al duque, si bien Rosalinda tiene permiso para quedarse debido a la estrecha amistad que la une a su prima Celia, hija del usurpador. Paralelamente, conocemos a Oliver y Orlando, hijos del noble Sir Rowland De Boys. El primogénito, celoso de las virtudes de su hermano menor, le condena a una vida de campesino, que éste se niega a asumir, razón por la que desafía en un combate al luchador de sumo Charles. Tras la victoria, Orlando conoce a Celia y a Rosalinda, y se enamora perdidamente de esta última. El duque, ofendido por la derrota de su campeón, envía al exilio a su sobrina, y Celia toma la determinación de acompañarla; a ellas se une el bufón de la corte. Las dos jóvenes deciden viajar al Bosque de Arden, donde se oculta el duque depuesto, y para evitar ser víctimas del pillaje por el camino, toman la resolución de disfrazarse: Celia se hará pasar por una pastora bajo el nombre de Aliena, mientras que Rosalinda tomará el nombre de Ganímedes para fingir ser un chico.

El enredo no podría ser más completo, ya que en las profundidades del bosque, los amores de numerosos personajes se mezclan entre sí, confusos por la falsa identidad de Rosalinda. La ambientación contribuye a aumentar la belleza de las escenas, si bien es poco fiel a la realidad para centrarse sólo en el aspecto estético de los escenarios y vestimentas de los personajes; así, hay una mezcla de actores occidentales y orientales, además de los hermanos De Boys, que están interpretados por actores negros británicos. La mezcla resulta confusa pero agradable, y de alguna manera me recuerda a la imagen idealizada que se tenía de Oriente en los siglos XVIII y XIX.

Para ser una TV-movie, no sólo destaca que sea un proyecto de Kenneth Branagh sino que llaman la atención algunos nombres conocidos, como Bryce Dallas Howard (a la que conocí gracias a ese encantador cuento que es La joven del agua), Alfred Molina o Kevin Kline (que no necesitan presentación). La interpretación es fluida y correcta a pesar de ceñirse al texto original en verso y tiene algunas escenas muy graciosas. La música, compuesta por Patrick Doyle, completa los escenarios con sus reminiscencias orientales, entretejiéndose con la delicada atmósfera de esta delicia: Como gustéis.

Puntuación: 8

miércoles, 25 de agosto de 2010

Zodiac


Título: Zodiac
Director: David Fincher
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards
Año de estreno: 2007

Hacer una película sobre un caso sin resolver de un asesino en serie, ¿es simplemente morboso o roza lo irreverente? ¿Se le hace una publicidad innecesaria? La mayoría de la gente opinará que es de mal gusto, porque tendemos a dejar de hablar de las cosas desagradables, además de que los familiares de las víctimas se pueden sentir ofendidos, claro. Pero a medida que pasa el tiempo y se desdibuja el recuerdo de los crímenes, el asesino en serie puede ver su andadura plasmada en el celuloide u otros medios. Quizá el caso más famoso de un asesino misterioso de enorme fama sea Jack el Destripador. Zodiac no se va tan lejos para contarnos la historia de un caso real que sigue abierto en el área de San Francisco.

Corre el año 1969 cuando un brutal crimen tiene lugar en un descampado: un hombre armado con una pistola dispara a una pareja, matando a la chica y dejando al chico al borde de la muerte. Poco después, tres periódicos de San Francisco reciben sendas cartas y mensajes cifrados cuyo anónimo autor se identifica como el asesino. Paul Avery y Robert Graysmith, reportero y dibujante del San Francisco Chronicle, se involucran al máximo en la investigación, el primero por razones de mérito personal y el segundo por el interés que siente por los acertijos. Su investigación se cruza con la del policía Dave Toschi y su compañero, coordinados con los departamentos policiales de otras ciudades en las que ataca el asesino, que poco después adopta el sobrenombre de Zodiac.

Todos y cada uno de los personajes principales de esta película están tomados de personas que existieron realmente; la propia trama se basa en dos libros que escribió Robert Graysmith varios años después de los incidentes relacionados con el famoso asesino: Zodiac y Zodiac Unmasked: The identity of America's most elusive serial killer ("Zodiac desenmascarado: La identidad del asesino en serie más escurridizo de América"). La manera en que se ve en el largometraje cómo Graysmith se involucra en la investigación años más tarde de que ésta se encuentre prácticamente abandonada para escribir un libro que sea un compendio de los datos que se tienen de Zodiac me recordó vivamente a la redacción de A sangre fría de Truman Capote, tal vez porque se trata de libros que narran casos reales. No sé hasta qué punto la caracterización de los personajes principales tiene que ver con la realidad, pero sí es ciero que Jake Gyllenhaal y Robert Downey Jr. hacen papeles parecidos a los que interpretan siempre: el primero en plan nerd mono con hábitos raros y el segundo como caradura canallesco pero con buen corazón en el fondo.

El desarrollo de Zodiac cubre, en sus dos horas y media de duración, cerca de treinta años en el tiempo, desde el asesinato en 1969 hasta la identificación del principal sospechoso, Andrew Leigh Allen, por el superviviente de ese primer crimen, en 1991. Lo más interesante de esta película es, en mi opinión, que aunque el espectador conoce a los actores protagonistas desde los primeros minutos de metraje, el verdadero protagonista es la investigación del asesino a lo largo de todos los años que transcurren en la ficción. Los distintos personajes no aparecen todo el tiempo, ya que lo que interesa de ellos es su implicación en el caso: cuándo, durante cuánto tiempo y qué averiguaron. Sólo Robert Graysmith tiene cierta continuidad, pero en algunas partes su presencia es meramente anecdótica.

Zodiac es una película larga, y no mantiene la tensión de la misma manera durante toda la trama. La primera hora es la más intensa e interesante, pero a medida que la investigación policial va cayendo en el olvido en la ficción, también decae el ritmo narrativo. Los últimos cuarenta minutos vuelven a ganar en tensión, dejando un excelente sabor de boca cuando termina la película, que culmina con unos textos explicativos respecto a Graysmith, Avery y Toschi. La trama se ve amenizada por canciones de la época en que se desarrolla el filme (mi preferida es The Hurdy Gurdy Man, de Donovan, que suena en los créditos finales) y un elegante score de música muy oscura compuesto por David Shire.

Puntuación: 8

lunes, 23 de agosto de 2010

Roswell


Título: Roswell
Intérpretes: Shiri Appleby, Jason Behr, Katherine Heigl, Brendan Fehr, Majandra Delfino, William Sadler, Nick Wechsler
Emisión: 1999-2002 (3 temporadas, emitida en España por Antena3)


Debo reconocerlo: en el fondo soy una conspiranoica. No es que crea ninguna bobada al estilo David Icke, pero me encanta acuñar teorías de índole psicológico-filosófica que no interesan a nadie. Por suerte, a veces hay gente que me hace un poco de caso. Una de las más relativamente recientes, y que curiosamente se me ocurrió en la época en que veía esta serie pero no tuvo demasiado que ver, es la siguiente: los estadounidenses sienten tanto interés en los OVNIs y los alienígenas porque carecen de una mitología propia. Europa tiene sus fantasmas, hadas, vampiros y demás, y los indios tenían sus espíritus, así como los esclavos negros tenían sus zombis y su vudú, pero los colonos cortaron sus ligaduras con el Viejo Continente y se quedaron huérfanos de criaturas sobrenaturales a las que temer. Y entonces, un estadounidense vio luces en el cielo. Lo demás vino solo, como quien dice.

Tal vez el incidente relacionado con OVNIs más conocido sea el de Roswell, Nuevo México, en 1947, un caso supuestamente real de una colisión de un platillo volante que el FBI se ocupó de limpiar, amenizado por un (falso) vídeo que mostraba la disección de un extraterrestre. La serie Roswell se basa en ese famosísimo incidente para introducirnos en la vida de un grupo de adolescentes que viven en ese pueblo perdido en el desierto que vive gracias a los fans de la ufología que viajan a tan sacrosanto lugar. Liz Parker y su mejor amiga, María DeLuca, trabajan en el bar de los padres de Liz, el Crashdown, y todo transcurre con normalidad hasta un fatídico día en el que un altercado entre parroquianos acaba con un disparo en el estómago de Liz. La muchacha se encuentra al borde de la muerte hasta que interviene Max Evans, su enigmático compañero de clase, que sin dar explicaciones le impone las manos y sana la herida. Inevitablemente, Liz acaba compartiendo el secreto que guardan Max, su hermana Isabel y el amigo de ambos Michael: su origen alienígena. A partir de este punto, dos objetivos centran toda la atención del grupo: el primero es descubrir de dónde proceden y quiénes son en realidad; el segundo, ocultar su naturaleza.

Los acontecimientos de la serie (cuyo episodio piloto se basa en la trama de las novelas redactadas por una de las guionistas, Melinda Metz, llamadas Roswell High) se dividen en tres temporadas cuyos argumentos están muy bien delimitados. La primera, la más amena para mi gusto, relata cómo los personajes principales se conocen y establecen relaciones entre ellos, mientras huyen del acoso y derribo al que les somete el sheriff del pueblo, Jim Valenti, que sospecha la verdadera naturaleza de Max, Michael e Isabel. De inmediato, Roswell se granjeó un sólido grupo de fans, pero no los suficientes para que la serie obtuviese los índices de audiencia deseados. Se optó por cambiar la orientación en la seguinda temporada, para lo que se contrató a un nuevo guionista, Ronald D. Moore, autor de Star Trek: The Next Generation y Battlestar Galactica. Consecuentemente, el argumento central de la segunda temporada se aparta del drama romántico para desvelar los secretos del origen de los alienígenas protagonistas, introduciendo un nada desdeñable número de nuevos personajes e incrementando la acción. Pero no era esto lo que los fans querían, y el descenso de audiencia condujo a la cancelación de la serie en 2001. Finalmente, el estudio persuadió a otra cadena para que emitiese una temporada más, que tampoco tuvo el éxito esperado, si bien volvía a centrarse un poco más en el tono romántico y dramático de la primera temporada. Y ésa es la triste historia de Roswell.

Descubrí esta serie durante un viaje a Francia hará unos diez años. En aquella época, era furor lo que provocaba en el país vecino, y mi escaso dominio del idioma me impidió seguirla de forma regular, si bien llegué a ver algunas escenas que se me grabaron en la mente para aflorar cuando volví a verlas cuando he visionado la serie completa. No mucho más tarde, Antena3 comenzó a emitirla, pero no debió tener demasiado éxito, pues según tengo entendido, la cancelaron enseguida. Desconozco si alguna otra cadena se habrá atrevido a emitir esta serie, que con los tiempos que corren debería tener más éxito que en su momento. Me explico.

Roswell es el resultado de la mezcla entre Smallville (chico-alienígena-y-sus-amigos-llegan-a-la-ciudad) y Crepúsculo (chica-humana-se-enamora-de-chico-no-humano), sólo que llegó antes que sus dos ingredientes principales, que sorprendentemente han cosechado mucho más éxito que esta serie cuya premisa, a grandes rasgos, promete. ¿Y qué falla? Pues como siempre, todo lo demás: tópicos para parar un tren y encima mal llevados (podría enumerarlos, pero tendría que empezar a ver la serie desde el principio otra vez, y eso sí que no), personajes que no se sabe si es que son planos de por sí o es que los actores son decididamente malos, ambientación cutre (bueno, supongo que Roswell no es la meca del glamour, pero aparecen muchas otras localizaciones), efectos especiales aún más cutres y, por si fuera poco, un doblaje que parece perpetrado por criminales. Como de costumbre, sólo la música se salva: la melodía de cabecera, Here with me, de Dido, unida a los créditos de apertura, presagian algo mucho mejor de lo que llegamos a ver. La primera temporada tiene un pase, pero si al desarrollo aburrido de las otras dos se unen unos personajes que no evolucionan ni a la de tres (alguien debería haber advertido a los guionistas que desarrollar un personaje va más allá de cambiarles el corte de pelo), el resultado es, a veces, desesperante. De la segunda y la tercera temporada de Roswell se salvan únicamente unos pocos episodios, destacando quizá Verano del '47 (cuarto episodio de la segunda temporada) y Me casé con una alienígena (undécimo episodio de la tercera temporada).

Roswell ha resultado para mí, en una palabra, decepcionante. Tenía el recuerdo de ella en Francia, por lo que leía en las portadas de las revistas para adolescentes, como de una buena serie, y lo cierto es que a duras penas llega a regular. ¿Y por qué la he aguantado hasta el final? Sinceramente, no lo sé. ¿Lealtad?

Puntuación: 5

jueves, 19 de agosto de 2010

Amor en el Infierno

Título: Amor en el Infierno
Autor: Melissa Marr, Scott Westerfeld, Justine Larbalestier, Gabrielle Zevin, Laurie Faria Stolarz
Año de publicación: 2009
Editorial: Alfaguara

Al fin me he terminado de leer este último volumen de relatos cortos emparentado con Noches de baile en el Infierno y Vacaciones en el Infierno. Unos caramelos concebidos para terminar de atraer a las potenciales lectoras de romántica paranormal juvenil gracias a los nombres de los autores conocidos e introducir a otros cuyas obras permanecen inéditas en nuestro país. Pero, ¿merecen la pena estos caramelos?

Amor en el Infierno está integrado por cinco relatos que tienen en común el tema principal: el romance entre una chica humana y una criatura sobrenatural. Partiendo de esta base, cada autor la desenvuelve de maneras muy diferentes. Durmiendo con un espíritu, de Laurie Faria Stolarz (muy conocida en Estados Unidos gracias a su tetralogía de "colores", cuya primera entrega, Azul para las pesadillas, ha sido publicada en España por Jaguar), se centra en un romance entre una chica y el fantasma del chico que perdió la vida allí, con un desarrollo muy de peli de miedo para adolescentes pero sustituyendo los gritos por los suspiros. Estúpido mundo perfecto, de Scott Westerfeld (un viejo conocido de este blog, autor de la trilogía formada por Traición, Perfección y Especiales) trata de un chico y una chica que en un lejano futuro se ven obligados a experimentar cambios físicos de la antigüedad para una asignatura, escogiendo él el sueño y ella la revolución hormonal propia de la adolescencia. Tan delgado como el agua, de Justine Larbalestier (esposa de Scott Westerfeld y autora tanto de novelas como de ensayos de ciencia-ficción, todos ellos inéditos en España) narra la desgraciada vida de una chica en un pueblo tipo amish del que quiere escapar, hasta que conocer a un enigmático joven del que se dice es hijo de las hadas cambia su vida por completo. Fan Fictions, de Gabrielle Zevin (autora de novelas algo más desconocidas como En otro lugar, publicada por Umbriel), es un perturbador relato sobre una chica normal y corriente que conoce a un chico extraordinario que dice ser un inmortal. Amor herido, de Melissa Marr (autora de la saga Wicked Lovely, iniciada con Encanto fatal
), nos descubre la relación entre una chica escéptica y arisca y un cálido selkie.


Si tuviera que establecer una escala para decidir el orden en que estos libros me han gustado, Amor en el Infierno quedaría el segundo, ya que al menos dos relatos del mismo me han resultado verdaderamnte buenos, que son Estúpido mundo perfecto y Amor herido. El resto son olvidables, pero bueno, al menos mi sensación tras haber finalizado el volumen no es de decepción total, como me sucedió con Vacaciones en el Infierno. ¿Y por qué el primero de la lista es Noches de baile en el Infierno? No sabría decir exactamente por qué, pero tal vez se deba a que tiene más mérito encuadrar un amor paranormal en uno d esos repipis bailes de fin de curso sin que resulte del todo absurdo... o porque daba exactamente lo que ofrecía.


Puntuación: 7

miércoles, 18 de agosto de 2010

Origen


Título: Origen (Inception)
Director: Christopher Nolan
Intérpretes: Leonardo DiCaprio, Ellen Page, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard
Año de estreno: 2010

¿Existe una palabra para expresar el choque que experimenta el cerebro cuando es bombardeado por una incesante serie de acontecimientos ficticios que crean una impresión lo bastante fuerte como para sacudirnos por completo? Es algo que va más allá de la fascinación, algo que muchos sintieron con Matrix, algo que yo he experimentado con Origen. No es que mi percepción de la realidad haya cambiado, pero sí lo ha hecho mi mundo visual. Las posibilidades son ilimitadas.

Dom Cobb es un ladrón muy especial: roba ideas. Para conseguirlo, debe introducirse en los sueños con la ayuda de un Arquitecto y un "Pointman" (el primero en la línea de batalla, su ayudante, vamos). Cuando su última misión fracasa, la persona cuya idea tenían que robar, un empresario japonés llamado Saito, le encarga una misión muy especial, implantar el origen de una idea en el cerebro de otra persona a través de los sueños. Cobb decide aceptar el desafío incitado por la recompensa que le ofrece Saito a cambio: recuperar su visado para regresar a Estados Unidos y volver a ver a sus hijos.

He oído por ahí, además de las constantes comparaciones con Matrix (odiosas pero inevitables), que mucha gente no ha entendido Origen. Yo la entendí del todo, si bien hay partes que resultan un tanto confusas, pero para los amantes de la filosofía los cabos quedan atados uno a uno. No quiero dar detalles porque me cargaría gran parte del argumento, construido de una manera piramidal, complejo y ante todo muy intenso, cegadoramente fascinante. El desarrollo de los acontecimientos hace que las dos horas y media de metraje se nos hagan muy cortas. La originalidad rebosa en cada milímetro de celuloide y llega un momento en que las realidades se superponen, todo es borroso... sin dejar de encajar como un perfecto puzzle.

Las interpretaciones son magníficas, y es que el elenco de actores es todo un "dream team". Además de los citados en la ficha inicial, aparecen Michael Kane, Ken Watanabe, Cillian Murphy y Tom Hardy. Todos ellos conforman unos personajes geniales, extraños pero a la vez creíbles. Destaca Marion Cotillard como Mal, la esposa de Cobb, un personaje imprescindible y dotado de una impecable presencia. El entorno onírico en el que se desarrollan las aventuras de los personajes es sencillamente hipnótico, y los efectos que sacuden los sueños procedentes del exterior lo hacen aún más impresionante. Los sueños son, efectivamente, tal y como se expresa en la película.

La banda sonora, compuesta únicamente por un score de melodías instrumentales, resalta de maravilla la acción y nos sumerge por completo en la trama. La única canción vocal que suena es Non, je ne regrette rien, de Edith Piaf, que dentro de la historia posee tal poder que el espectador no la identifica ya con la cantante, sino con el despertar.

Puntuación: 10

martes, 17 de agosto de 2010

Tsubasa RESERVoir CHRoNiCLE


Título: Tsubasa RESERVoir CHRoNiCLE
Autor: CLAMP
Género: Shounen
Editorial japonesa: Kodansha
Editorial española: Norma Editorial
Número de volúmenes: 28

Es el fin de una era. Después de pasar siete años de mi vida comprando puntualmente los volúmenes que integran esta monumental historia, las CLAMP han colocado, una vez más, el listón en lo más alto para demostrar que no hay otro autor como ellas, ni a nivel de dibujo ni a nivel de guión. Sí, son mis autoras predilectas desde que me inicié en el mundillo del manga, pero en el caso de Tsubasa RESERVoir CHRoNiCLE, creo que no me exagero lo más mínimo.

La historia se inicia en el reino de Clow, donde viven la princesa Sakura y su mejor amigo, un joven arqueólogo llamado Xiao Lang. Están enamorados, pero ambos desconocen los sentimientos del otro. No obstante, antes de poder confesárselos, Sakura es atrapada por un misterioso poder que le arrebata las plumas de sus alas, es decir, sus recuerdos. Para salvarla, el Sumo Sacerdote les envía al hogar de Yuko, la Bruja de la Dimensión, que les envía junto al sanguinario ninja Kurogane y el afable hechicero Fye en un viaje por las distintas dimensiones cuyo principal objetivo es recuperar las plumas de Sakura y así salvarla.

A medida que avanzan las aventuras de nuestros protagonistas, estas líneas generales se van enrevesando más y más dando lugar a uno de esos argumentos retorcidos que tanto gustan a Nanase Ohkawa, guionista de CLAMP, convirtiendo esta "pequeña" historia en una epopeya de gigantescas proporciones. Son muchos los avatares por los que pasa el grupo de aventureros, visitando mundos a cuál más curioso, en cada uno de los cuales se producen varios cameos de personajes de series anteriores del colectivo mientras la trama se entrelaza hipnóticamente con otro manga paralelo del grupo, xxxHOLiC. El dibujo mantiene las líneas clásicas de Mokona, que jamás deja de evolucionar sobre su propia maestría, y se adapta al género shounen de Tsubasa con un dibujo de líneas contundentes y colores intensos. Es, sin duda alguna, una verdadera joya entre la bibliografía de CLAMP, un manga grandioso a la altura de "superproducciones" como Rg Veda y X.

Tsubasa RESERVoir CHRoNiCLE tiene, como no podía ser de otra manera, su versión en anime, y muy prolija, por cierto. Un total de cincuenta y dos episodios repartidos en dos temporadas cubren aproximadamente los catorce primeros tomos del manga, y la calidad general es bastante mala. Y es que hay que decirlo: los animes que adaptan mangas de CLAMP suelen ser bastante regulares. El más decente, de hecho es bueno, es Cardcaptor Sakura. De esta adaptación al anime de Tsubasa se salva la excelente banda sonora, compuesta por Kajiura Yuki, recogida en los cuatro volúmenes llamados Future Soundscape. Además, en plena fiebre del anime de Tsubasa vieron la luz sendas películas con argumentos completamente nuevos respecto al manga de Tsubasa RESERVoir CHRoNiCLE y xxxHOLiC, también relacionadas entre sí. La de la serie que nos ocupa lleva por título Torikago no kuni no himegimi (literalmente, "La princesa del país de las jaulas de pájaro"), dura tan sólo treinta y cinco minutos (poco más que un episodio corriente) y su calidad es regular tirando a mala, no sólo por la animación sino por el argumento, metido un poco a presión. Mucho mejores son las dos sagas de OVAs estrenadas con posterioridad: Tsubasa Tokyo Revelations, de tres episodios, que adapta los tomos quince, dieciséis y diecisiete, y Tsubasa Shunraiki, de dos episodios, que adapta los tomos veintidós y veintitrés. Y sería genial ver unos OVAs que adaptasen los últimos tomos... Aunque no es probable que llegara a satisfacerme después de este manga tan absolutamente genial.

Puntuación: 10

lunes, 16 de agosto de 2010

Revisión: Ouran Kokou Host Club


Título: Ouran Kokou Host Club
Estudio de animación: Bones
Número de episodios: 26
Distribuidora en España: Ninguna
Emisión original: 2006

Esta serie es muy especial para mí, sobre todo porque me ayudó a descubrir que me gusta más reír que llorar. Me explico: mi género favorito dentro del manga es el shoujo, y estos mangas se suelen caracterizar, además de por un empleo sistemático de los tópicos más tópicos hasta en el orden de los acontecimientos, por los enormes sufrimientos por los que pasan los protagonistas, especialmente la heroína. Dado que me inicié con CLAMP, mis mangakas predilectas, cuyas obras suelen ser dramáticas, ya tenía casi asimilado que el tono general de los mangas shoujo era trágico, aunque las viñetas se viesen iluminadas de vez en cuando con algunas bromas. Ouran Kokou Host Club, que conocí a través de su versión anime, me proporcionó una historia muy diferente, me descubrió que comedia y romance no están reñidos en el manganime y me abrió las puertas a interesarme por otras series de la misma tónica, como Lovely Complex, Special A o Kaichou wa Maid-sama!, actualmente en emisión.

La protagonista de esta delirante serie es Haruhi Fujioka, una estudiante modelo cuyas excepcionales notas le permiten ingresar en la exclusiva Academia Ouran, un colegio para niños ricos en el que nadie parece preocuparse por los estudios salvo ella. Un buen día, buscando un lugar tranquilo donde estudiar, Haruhi se topa con la Tercera Sala de Música, sede de un extravagante club, el Host Club, formado por un grupo de jóvenes cuya actividad es pasar el rato con las alumnas del instituto deleitándolas en la medida de lo posible, cada uno con un papel de acuerdo a sus características más notables: el salvaje Takashi Morinozuka, el loli-shota Mitsukuni Haninozuka, los demonios Hikaru y Kaoru Hitachiin, el severo Kyouya Ootori y el "príncipe" Tamaki Suoh. Accidentalmente, Haruhi rompe un valioso jarrón, por lo que contrae una altísima deuda con el club, y sólo tiene una manera de pagarlo, que es trabajando también como host, y es que al principio, los seis miembros del club toman a Haruhi por un chico... aunque ciertas circunstancias les hacen ir saliendo de su error. No obstante, Haruhi sigue debiendo una cantidad exorbitante de dinero, por lo que los miembros del Host Club le obligan a seguir trabajando para ellos.

Para empezar, Ouran Kokou Host Club no cuenta con un argumento al uso. Aunque las protagonistas que tienen que hacerse pasar por chicos o viceversa (lo que en inglés se conoce como crossdressing o gender bender) no es nada nuevo ni el en shoujo ni en ningún otro género del manga o de la ficción en general, las circunstancias de Haruhi se salen de la norma: no lo hace del todo por obligación ni del todo por propia voluntad, sino porque le da igual. Raro, ¿verdad? Pero es que Haruhi no es una protagonista shoujo como las demás: vive en su propio mundo de ingenuidad y sólidos valores de normalidad a pesar de las propias rarezas de su rutina familiar (su padre es un travesti) y suele limitarse a contemplar con asombro los extremos caracteres de sus compañeros del Host Club, que obviamente se acaban convirtiendo en sus mejores amigos. Los demás personajes, tanto los que comparten protagonismo con Haruhi como los que quedan en un plano más secundario son caracterizados por unas personalidades, como ya he dicho, muy extremas y propensas a la extravagancia más absurda. Sin embargo, todos ellos tienen su propia desgracia personal que les dota de profundidad, al más puro estilo Fruits Basket.

La ambientación de la serie es exagerada para resaltar las diferencias entre Haruhi, una chica normal de la clase media japonesa, con sus multimillonarios amigos y compañeros, que gastan dinero a espuertas en los caprichos más inimaginables y viven en mansiones donde todo es gigantesco y recargado. ¿Se trata quizá de una referencia clave para los japoneses, que viven en apartamentos compuestos por una sola habitación y un baño? La propia Academia Ouran no es sólo inmensa en todas sus proporciones, sino que además es completamente de color rosa, dando un toque muy shoujo pero también sutil a las increíbles situaciones que tienen lugar no sólo en el Host Club, sino en todo el campus.

Y es que, además de lo ridículamente extravagante de las aventuras de Haruhi y compañía, la presencia de numerosos elementos que adornan el entorno de los personajes, sobre todo las oportunas pieles de plátano que les hacen caer a todas horas, las rosas que adornan el fondo de muchas secuencias o las numerosas flechas que atraen la atención sobre elementos concretos (ese jarrón...), aumentan con mucho la sensación de locura total que preña gran parte de los episodios. Destaca, además, el empleo de pequeños elementos simbólicos centrados en uno o más episodios que nos ayudan a comprender ciertas situaciones sin necesidad de expresarlas con palabras, o reforzando ciertos hechos, como las famosas bombillas del primer episodio. El tono general es muy fresco, y todos estos elementos hacen de Ouran Kokou Host Club una serie que merece la pena volver a ver una y otra vez.

Puntuación: 10