martes, 14 de junio de 2011

Los USA en zona rusa

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Título: Los USA en zona rusa (Don't drink the water)
Director: Woody Allen
Intérpretes: Woody Allen, Michael J. Fox, Mayim Bialik, Dom DeLuise
Año de estreno: 1994

Es posible que muchos incondicionales de Woody Allen me digan que exagero, pero lo cierto es que para mí el neoyorkino por excelencia sigue siendo una caja de sorpresas. Tras la decepción que supusieron para mí Match Point y Vicky Cristina Barcelona no me he dignado a ver sus películas más recientes, y prefiero redescubrir una y otra vez las antiguas. Todos conocemos algunos de los títulos más memorables de las ya consideradas clásicas de Woody Allen, pero para los que no hemos visto más que éstas, las pequeñas joyas como ésta que me traigo entre manos, Los USA en zona rusa (uno de los títulos peor traducidos que he visto en mi vida), son todo un regalo.

Nos encontramos en plena Guerra Fría. En una embajada estadounidense en pleno territorio soviético trabaja el diligente embajador Magee con la ayuda de su inepto hijo Axel. Cuando al embajador le surge la oportunidad de viajar a Washington para optar a un puesto en la capital, no se lo piensa dos veces y viaja allí dejando la embajada en manos de Axel. Poco después, una familia norteamericana, los Hollander, pide asilo en la embajada, pues son perseguidos por todo un ejército soviético que les tiene por espías. Amenazados de ser capturados en cuanto pongan un pie fuera del edificio, el matrimonio y su hija ponen patas arriba la embajada con no poca ayuda del sacerdote ilusionista Drobney y el torpe Axel Magee.

Tras una primera adaptación de la obra de teatro que estrenó en Broadway en 1966 de la que no quedó satisfecho, Woody Allen hizo su propio remake con el formato de TV-movie, para el que contó con algunas caras conocidas, como Michael J. Fox, que da rienda suelta a una vis comica que me recordó a su personaje en Scrubs, y Mayim Bialik, conocida por varias generaciones como la protagonista titular de la serie Blossom. Los USA en zona rusa me recordó muchísimo a las películas de los hermanos Marx, con todo el caos que se desata en cuestión de minutos en un formato completamente slapstick. Realiza una parodia espectacular sobre la "catetez" genuinamente americana opuesta a al refinamiento europeo con descacharrantes resultados, además de introducir a un personaje tan incongruente como hilarante: el padre Drobney.

En pocas palabras, Los USA en zona rusa es una de las películas más genuinamente cómicas de Allen, es la fuente original de una de sus citas más conocidas ("No comeré ostras. Quiero que mi comida esté muerta, ni viva, ni muriendo: muerta") y una genial excusa para pasar un buen rato.

Puntuación: 8

martes, 7 de junio de 2011

Extras

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Título: Extras
Autor: Scott Westerfeld
Año de publicación: 2007
Editorial: Montena

Tras el parón que supuso para mi ritmo de lectura Ana Karenina, me reincorporo a la literatura juvenil con un libro que llevaba meses en mi estantería, a la espera de que me acordase de él. Extras pertenece a la saga formada por Traición, Perfección y Especiales, pero no continúa la historia de esta trilogía, sino que se desarrolla en el mismo mundo pero en otro país, concretamente en Japón, tres años después del desenlace de Especiales. La verdad es que la idea me pareció interesante aunque al principio pensé que sólo sería una tetralogía más, dada la proliferación de sagas de cuatro volúmenes generada por la saga Crepúsculo. En ese sentido, Extras se desmarca un poco.

Tras la lluvia mental y el desmoronamiento de la sociedad de la perfección, cada ciudad tuvo que buscarse su propia manera de subsistir. En el caso de la ciudad donde vive la quinceañera Aya Fuse, la economía se ve sustituida por los méritos y la fama: existen diversos medios de hacerse famoso, y a más fama, más privilegios. Aya es una extra, es decir, alguien con un estatus de fama ínfimo, pero está dispuesta a cambiar eso. Con ayuda de su videocámara Moggle, se dispone a desenmascarar una serie de actividades clandestinas que no tardan en desvelarse mucho más allá del alcance de una adolescente con aspiraciones a triunfar.

Muchas veces, al leer una novela (o ver una película) cuyo desenlace incluye el desmoronamiento del mundo que los personajes conocían, me pregunto cómo se adapta el resto de la Humanidad a este cambio en su sociedad y todo aquello que creían seguro. Lo que más me ha gustado de Extras es que detalla el paso del mundo en apariencia utópico de la trilogía original a una sociedad mucho más caótica y extraña en muchos casos. La protagonista, Aya, es perfectamente creíble como la adolescente egoísta que es, llegando a resultar algo insoportable a veces, aunque se echa de menos algo más de interacción entre los personajes que la rodean, que en algunos puntos son bastantes.

En resumen, Extras resulta muy entretenida, aunque lo mejor se halle más en su planteamiento que en el desarrollo de la historia.

Puntuación: 7

lunes, 6 de junio de 2011

Salvando las distancias

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Título: Salvando las distancias (Going the distance)
Director: Nanette Burstein
Intérpretes: Drew Barrymore, Justin Long, Charlie Day, Jason Sudeikis
Año de estreno: 2010

Aunque soy una romántica incurable, la comedia romántica rara vez me atrae. De hecho, no había visto ninguna película que se ajustara a este género desde... ni me acuerdo. Sin embargo, desde que se estrenó Salvando las distancias me sentí con ganas de verla, no sé muy bien por qué: si algún tráiler en la televisión me sugirió que podía ser divertida, si porque sale Drew Barrymore (me da buenas vibraciones esta mujer) o porque una ususaria de IMDb escribió una indignada crítica porque era una película grosera por el lenguaje que emplean los personajes. El caso es que ayer por fin me puse a verla.

Erin tiene treinta y un años y trabaja como becaria en el New York Chronicle. A poco más de un mes para que se terminen sus prácticas, conoce a Garrett, un empleado de una discográfica con miedo al compromiso (o eso dicen sus alocados colegas). Lo que comienza como un rollo de una noche acaba convirtiéndose en una sólida relación, cosa grave ya que al terminarse sus prácticas, Erin debe regresar a casa de su hermana, en San Francisco. Sin resignarse a una separación definitiva, los dos jóvenes inician una relación a distancia mientras buscan la manera de vivir en la misma ciudad.

El argumento en sí no es gran cosa ni tampoco me lo esperaba, pero lo cierto es que el tema de las relaciones a distancia me parecía interesante, sobre todo en un país tan grande como Estados Unidos, y es que los malabares de los dos protagonistas para cruzar el país de punta a punta durante un fin de semana me traen recuerdos de hace apenas unos diez años. La química entre Justin Long y Drew Barrymore llena la pantalla y provoca escenas muy divertidas, aunque como pasa siempre en estos casos, son los dos amigos del protagonista, Dan y Box, los que tienen las mejores salidas. Lástima que todo el humor se base exclusivamente en chistes sexuales: llega un momento en que dejan de hacer gracia.

En definitiva, Salvando las distancias es una de esas películas entretenidas para echar un rato, pero sin el gancho suficiente para convertirse en un emblema del género.
Puntuación: 6

domingo, 5 de junio de 2011

X-Men: Primera Generación

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Título: X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class)
Director: Matthew Vaughn
Intérpretes: James McAvoy, Michael Fassbender, Kevin Bacon, January Jones
Año de estreno: 2011

Hace poco estuve haciendo memoria en lo respectivo a las películas de X-Men. Es curioso, ya que, a pesar de no haber leído ni uno solo de los cómics originales (no me entusiasma demasiado el cómic americano), esta saga tiene una fuerte presencia en mi adolescencia. Vi por primera vez en el cine cada una de las entregas de la trilogía original en las tres ciudades en las que he vivido, y la primera película fue durante años (bastantes años) mi película favorita. El proyecto de realizar sendas películas que narrasen el origen de los personajes de Lobezno y Magneto empezó a acariciarse allá por 2003, con el exitoso estreno de X-Men 2 (X2 en las taquillas anglosajonas), y debo reconocer que nunca me lo tomé demasiado en serio. Y sin embargo, aquí están: la vapuleada X-Men Orígenes: Lobezno vio la luz en 2009 y ahora hemos tenido ocasión de ver esta Primera Generación. A pesar de mi escepticismo al plantarme en el cine dada la decepción que me supusieron X-Men 3 y Lobezno, Primera Generación ha resultado ser una agradable sorpresa.

Nos encontramos en plena Guerra Fría, en los años 60. Charles Xavier es un brillante graduado de Oxford que oculta un secreto: es un poderoso mutante con la habilidad de penetrar en las mentes ajenas y controlarlas. Con él vive Raven, una joven capaz de adquirir el aspecto de cualquier ser humano. Los dos jóvenes llevan una vida apacible hasta que una agente de la CIA, Moira MacTaggert, se pone en contacto con ellos: al parecer, un mutante llamado Sebastian Shaw y sus secuaces, Emma Frost, Azazel y Riptide, buscan provocar el estallido de una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En su intento por detener los planes de Shaw, el Charles conoce a Erik Lehnsherr, un joven con el poder de generar y controlar campos magnéticos y el metal, que se convierte en su mejor amigo a pesar de las diferencias en sus respectivas maneras de ver la mutación y la respuesta de la Humanidad a ésta.

Primera Generación supone un soplo de aire fresco respecto a la ambientación y enfoque de la trilogía "original", con un interesante planteamiento de las relaciones que se establecen entre los personajes, con especial seguimiento de la paradójica amistad entre los dos protagonistas y el descarado intento por meter con calzador algo de protagonismo adicional para Raven/Mística, interpretada por la guapa Jennifer Lawrence. Como todas las películas de la franquicia, Primera Generación cuenta con desafíos a las leyes de la física, poderes inexplicables y alardes tecnológicos propios de la ciencia-ficción que, aunque pudiesen ser explicables en la trilogía original (que se desarrollaba, y cito textualmente, en "un futuro no muy lejano"), aquí quedan un poco fuera de lugar. Primera Generación sirve también para presentar a algunos importantes personajes de la saga cuyas apariciones en la trilogía (o en Orígenes: Lobezno) carecieron del resalte que merecían, como es el caso de Emma Frost o Bestia, aunque no son los únicos: Azazel, Riptide, Angel Salvadore, Banshee, Caos o Darwin son algunos de los mutantes que tienen su rincón de fama en los resquicios que dejan los grandes protagonistas de la historia. Además de éstos, hay interesantes cameos de Hugh Jackman como Lobezno (¿quién si no?) y Rebecca Romijn, Mística en la trilogía original.

Aunque resulta un poco larga, Primera Generación es un producto muy redondo, con un poco de cada género, un argumento interesante y personajes bien llevados, aunque los fanáticos de Marvel puedan poner pegas (como siempre) a la adaptación de diversos personajes. A mí, personalmente, Primera generación me ha gustado bastante, me he divertido mucho viéndola, y me parece que las buenas críticas que la avalan tienen bastante razón. Y ojo a la música: si creíais que lo último que le pegaba a la franquicia de X-Men es un tema de Take That, quedaos en los créditos para disfrutar de Love love.

Puntuación: 9

lunes, 30 de mayo de 2011

El Imperio del Sol

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Título: El Imperio del Sol (Empire of the Sun)
Director: Steven Spielberg
Intérpretes: Christian Bale, John Malkovich, Miranda Richardson, Nigel Havers
Año de estreno: 1987

Cuando una va al cine a ver una película de Steven Spielberg, sabe que puede esperar un nivel elevado de calidad tanto en el tratamiento de la historia como en los aspectos técnicos de la película. Ha tenido sus patinazos (véase La guerra de los mundos), pero sería difícil no mencionar al menos un título de su filmografía como director que no marcara un antes y un después en la vida de mi generación. La trilogía de Indiana Jones, E. T., Parque Jurásico... El Imperio del Sol no es precisamente una película de las que fascinan a los niños, pese a narrar un tema tan universal y conectado en cierto modo con la infancia como es el paso de la misma a la edad adulta.

Nos encontramos en China, a finales de la II Guerra Sino-Japonesa. Jamie Graham es un muchacho inglés malcriado que vive con sus padres, una familia acomodada, en Shanghai. Al declararse la II Guerra Mundial, Jamie, apasionado de la aviación, es separado de sus padres y, tras pasar diversas penurias, acaba por caer en manos de Basie, un marinero americano de procedimientos ambiguos. Ambos son enviados al campo de internamiento de Suzhou Creek. Allí Jamie, más conocido por el sobrenombre que Basie le dio, Jim, logra llevar una vida relativamente feliz ayudando a muchos internos bajo la tutela de Basie y del doctor Rawlins, que le enseña latín a cambio de su ayuda en el hospital del campo. Cuando unos aviones norteamericanos atacan el campo de internamiento, las autoridades japonesas deciden evacuar a los prisioneros, iniciando una angustiosa marcha por las llanuras de China.

El Imperio del Sol me ha sorprendido por su crudeza sin que se vea nada especialmente cruento, aunque de sobra es sabido que los soldados japoneses eran especialmente desalmados con sus prisioneros de guerra. El tema de la infancia en la guerra es un tema habitual en el cine, ya que permite a los directores hacer hincapié en temas como la pérdida de la inocencia, el miedo, la soledad y el desamparo, entre muchos otros. Spielberg no se recrea tanto en estas emociones del niño protagonista, sino que fija su interés en el crecimiento emocional de Jamie, que cambia por completo desde los primeros minutos de metraje hasta la escena final, sin hacer de él un héroe infantil: refleja desoladores momentos de humanidad y fragilidad que completan al personaje para hacerlo completamente redondo.

Además de este interesante argumento, El Imperio del Sol cuenta con algunas escenas de gran belleza desde el principio de la película, ya que una de mis preferidas (cuando Jamie entra en el arrasado dormitorio de sus padres por primera vez tras separarse de éstos en Shanghai) suceden mucho antes del clímax. Asimismo, no se cae en tópicos bélicos de americanos-buenos y japoneses-malos, sino que se muestra el lado humano de ambos bandos, algo especialmente reseñable en la fugaz relación de amistad entre Jamie y un muchacho japonés en el campo de internamiento.

Puntuación: 9

domingo, 29 de mayo de 2011

Yentl

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Título: Yentl
Director: Barbra Streisand
Intérpretes: Barbra Streisand, Mandy Patinkin, Amy Irving, Nehemiah Persoff
Año de estreno: 1983

Debo reconocer que Barbra Streisand era una completa desconocida para mí hasta que vi Los padres de él. Sabía quién era, sabía que era actriz y cantante, y que era muy conocida en Estados Unidos, pero no había escuchado ni visto nada suyo. Su interpretación de Roz Focker me condujo a interesarme por su trayectoria profesional, y lo cierto es que la amplitud de la misma me abrumó al principio. Sin embargo, hubo un pequeño título que me llamó la atención, especialmente cuando leí que la había dirigido ella misma. Meses después, Yentl salió en televisión.

Yentl es una joven polaca que vive con su padre, un rabino, en una pequeña comunidad judía. Nos encontramos a principios del siglo XX, y Yentl está ávida de conocimientos, aunque el estudio del Talmud está vedado a las mujeres. No obstante, su padre la instruye en ese campo, y al fallecer él, Yentl se hace pasar por hombre y abandona su pueblo natal adoptando el nombre de su hermano fallecido, Anshel, para inscribirse en una escuela talmúdica. Allí conoce a otro estudiante llamado Avigdor, del que se enamora. Cuando a éste se le prohíbe que contraiga matrimonio con su hermosa prometida, Hadass, Avigdor le pide a Anshel que lo haga por él.

El conmovedor tratamiento del argumento y de los sentimientos de Yentl, que no puede abandonar su deseo de estudiar el Talmud, son el punto fuerte de este musical dramático en que las canciones suenan generalmente de fondo, interpretadas todas por la propia Streisand. Éstas poseen una importante carga emotiva, ya que expresan los pensamientos y sensaciones de la protagonista a medida que avanza la trama, como es el caso de mis preferidas, Papa, can you hear me? y The way he makes me feel, aunque es la canción final, A piece of sky, la más espectacular de todas. Yentl logra transportarnos a otra época, a otro lugar, y todo aquel que haya visitado el Barrio Judío de Praga identificará sin dificultad las construcciones más típicas de los guetos del este de Europa. Yentl es, en definitiva, una película cargada de frescura y melancolía al mismo tiempo, trágica y bella, con escenas maravillosas y una protagonista que lucha contra viento y marea para alcanzar sus sueños, sin importarle lo que deba sacrificar.

Puntuación: 9

Renacer

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Título: Renacer
Autor: Claudia Gray
Año de publicación: 2011
Editorial: Montena

Y otra saga que se acaba. Un año después de leer Despedida, penúltimo episodio de mi saga vampírica predilecta, por fin he podido averiguar cómo termina la tempestuosa historia de Bianca y Lucas, que pintaba de lo más desastrosa al finalizar la citada entrega de la saga de Claudia Gray. Por suerte, la experiencia en el campo de la lectura me ha enseñado a no albergar grandes expectativas en los últimos volúmenes de las sagas, y eso es lo que ha logrado que Renacer me haya enganchado durante las calurosas tardes de mayo.

Lucas, loco de dolor por la pérdida de Bianca, ahora convertida en espectro, ha sido convertido en vampiro, que es lo que más odia, por Charity, la hermana demente de Balthazar. Asumir su nueva naturaleza se le antoja terriblemente difícil, ya que Bianca se niega a acabar con su vida, y optan por pedir refugio en la Academia Medianoche, el lugar idóneo para que Lucas acepte lo que es. Una vez allí, Bianca realiza sorprendentes descubrimientos que atañen a los espectros que rondan los corredores del internado pese a ser enemigos ancestrales de los vampiros, descubrimientos que no dejan de relacionarse con la estricta señora Bethany, la directora de Medianoche.

En Renacer reaparecen todos los personajes importantes de la saga y se desvelan algunos misterios, aunque en mi opinión el resultado es más ñoño que en las entregas anteriores, además de dejar lo que a mí me parecen importantes cabos sueltos. El ágil estilo de Claudia Gray facilita mucho la lectura, dando el protagonismo justo a cada uno de los secundarios pese a estar toda la historia narrada desde el punto de vista de Bianca, cuya nueva condición de espectro la convierte casi en omnisciente. Gray renuncia a una parte más de la clásica mitología vampírica para convertir en enemigos por excelencia de éstos a los espectros, cuyos poderes descubre gradualmente Bianca, pero nunca es un espectro como los demás, lo que propicia el happy end algo forzado que me ha dejado un regusto agridulce.

Puntuación: 8